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¿Por qué no superamos la barrera del 6%?

Por Osvaldo Nina *                                                                                                                                                                                    

Las estadísticas sobre crecimiento económico están mostrando que nuestro país será uno de los cinco países con las tasas más altas de América Latina y El Caribe. En los próximos dos años, se prevé que el crecimiento anual fluctué entre el 4,7% al 5%.  Por otro lado, según fuentes oficiales, nuestra economía tuvo un crecimiento del 5,2%  durante la gestión 2012, que la sitúa entre las tres primeras economías con mejor desempeño económico.

Estas cifras están mostrando que estamos dentro de la senda correcta en la mejora de la calidad de vida de población. Sin embargo, para que la prosperidad sea sostenida, se requiere superar la barrera del 6% en el corto plazo y promover un crecimiento económico por encima de esta tasa en el medio y largo plazo. Durante el período 2006-2012, por ejemplo, con un crecimiento anual promedio de 4.8%, sólo hemos logrado duplicar el ingreso per cápita.

Frente a esta realidad, debemos preguntarnos ¿Por qué no superamos la barrera del 6%? Muchos especialistas señalan que la principal causa es la baja tasa de inversión de la economía. Durante los últimos quince años, la tasa de inversión no ha sido superior al 20% respecto al PIB; es más, durante el período 2006-2012, la tasa anual de inversión promedio fue sólo del 17%. No obstante, se observa que la inversión pública fue bastante dinámica: el monto de ejecución se ha incrementado en seis veces respecto al 2005, significando una inversión anual promedio de aproximadamente dos mil millones de dólares estadounidenses durante el período 2006-2012. Entonces, por qué estos recursos públicos no están generando mayor valor agregado en nuestro país.

La evidencia empírica a nivel global muestra que la inversión pública es una condición necesaria pero no suficiente para un alto crecimiento. Las inversiones públicas en construcciones, como carreteras, aeropuertos o escuelas, podrán generar crecimiento siempre y cuando éstas logren un efecto positivo en el sector privado; es decir, inversiones que aumenten la producción y la productividad de las empresas privadas. En cambio, aquellas iniciativas que parte de la creencia de que la inversión en edificaciones y máquinas es el determinante fundamental de crecimiento o de que el crecimiento económico es directamente proporcional a la inversión, podrían impulsar proyectos ilusorios o elefantes blancos.

Ahora bien, ¿Cómo lograr un mayor crecimiento con inversión? Sin ir muy lejos de la región, existen iniciativas que pueden servir como referentes. Por ejemplo, la presidenta brasileña, Dilma Rouseff,  está preparando un nuevo plan económico inspirado en los planes quinquenales de China, bajo los principios de la eficiencia de la empresa privada. Además, está pensando en modificar su equipo económico, otorgando al Ministerio de Planificación la tarea de formulador de política económica con la idea de estimular el surgimiento de nuevas propuestas económicas, como el Plan de Aceleración al Crecimiento (PAC). El PAC es un programa económico que tiene como base un agresivo plan de inversiones en infraestructura, que junto a medidas económicas como el estimulo al crédito, la creación de un marco regulatorio adecuado y la disminución de la carga tributaria en sectores considerados claves busca alcanzar una meta de crecimiento económico; es más, en este plan participan las empresas públicas, el Estado y el sector privado, buscando complementariedad en sus emprendimientos.

Por tanto, la iniciativa Bolivia hacia el 2025, que intentará consolidar a nuestro país libre de pobreza, con servicios básicos, industrializado, sin dependencia económica, con soberanía alimentaria, alta tecnología, cobertura total de salud y educación, entre otros, deberá concretarse mediante un plan con un modelo de financiamiento realista e inteligente que despegue la aceleración de la tasa de crecimiento del PIB per cápita. Es más, deberá reorganizar el equipo económico para mejorar la estrategia oficial, especialmente fortalecer el Ministerio de Planificación del Desarrollo, que es la instancia encargada de definir políticas, planificar y coordinar el desarrollo integral del país. No debemos olvidar que la economía Corea con cuatro planes quinquenales bien orientados aumentó más de diez veces el ingreso per cápita en el período 1962-1981.

* El autor es investigador senior y director ejecutivo del INESAD

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