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¿Cuánto ha progresado Bolivia en los últimos años?

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Por: Carlos Gustavo Machicado*

Las palabras progreso y desarrollo son usadas indistintamente en el lenguaje común, y son pocas las personas que tienen clara la diferencia entre ambos conceptos. Para la Real Academia de la Lengua Española desarrollo es la acción y efecto de desarrollar, que a la vez significa realizar o llevar a cabo algo. Y la definición económica es la evolución de una economía hacia mejores niveles de vida. A su vez, progreso es la acción de ir hacia adelante y no se provee una definición económica para el término.

Si bien ambos conceptos están relacionados, progreso indica un movimiento unidireccional, hacia adelante; en cambio, desarrollo indica un movimiento que puede ir en distintas direcciones. De hecho el desarrollo es un concepto multidireccional y multidimensional, este último término muy bien explicado y ejemplificado en el libro “El ABC del desarrollo en Bolivia”. Entonces el progreso es parte del desarrollo o un subconjunto de un concepto más grande y permanente como es el desarrollo. El progreso puede ser transitorio y representar solo un paso a un siguiente nivel.

Aplicando estos conceptos a una definición económica, progreso sería avanzar hacia adelante en cualquiera de las dimensiones del desarrollo y puede interpretarse como un proceso que no ha concluido y continua su curso. El desarrollo va a ser el resultado del progreso en cada una de sus dimensiones y en la medida que el progreso sea continuo, el desarrollo también lo será. Desde el año 2014, el mundo cuenta con el Índice de Progreso Social (IPS) como la herramienta más precisa para medir progreso en la dimensión social del desarrollo de los países.

Este índice en su versión 2017 ha sido presentado ayer 21 de junio y muestra que el mundo ha progresado en un 2.6% entre 2013 y 2016 (años de medición), pasando de un puntaje de 63.19 a 64.85 en promedio, sobre 100 puntos posibles. Al contrastar lo anterior con la evolución del PIB per cápita, ajustado al Poder de Paridad de Compra (PPP, por su nombre en inglés), se observa que el mundo ha crecido en 4.3% en el mismo periodo, lo que significa que el desempeño en crecimiento fue superior al alcanzado en progreso social. Queda claro entonces que el crecimiento económico no es suficiente para explicar el desarrollo y las múltiples dimensiones que lo conforman tienen que ver con cosas tan variadas como el acceso a servicios, a conocimientos, a energía, a seguridad, oportunidades, etc.  Para lograr un crecimiento inclusivo se requiere que el crecimiento económico esté acompañado del progreso de la sociedad.

El IPS, actualmente se mide en 128 países, de los cuales 113 han progresado, siendo Nepal, Kirguistán y Ghana los que más avanzaron en estos 4 años, mientras que la República Centroafricana y la República del Congo son los que experimentaron más dificultades, manteniéndose en los últimos lugares. A nivel mundial, Dinamarca es el país líder en progreso social, seguido por Finlandia e Islandia. A nivel latinoamericano, Chile es el país que más ha progresado ocupando el puesto 25 a nivel mundial, seguido de Costa Rica (puesto 28) y Uruguay (puesto 31).

Bolivia tuvo un progreso social de 3.3% en estos 4 años, pasando de un índice de 64.76 el 2014 a 66.93 el 2017, con una mejora asociada en su PIB per cápita ajustado por PPP de 7.2% entre 2013 y 2015, lo que indica que Bolivia experimentó también un desempeño inferior en progreso social en relación a su crecimiento económico. En el ranking de países del IPS Bolivia ocupaba el puesto 74 el 2014, ascendió al puesto 71 el 2015, manteniéndose en ese puesto el 2016 y subiendo al puesto 69 el 2017.

El siguiente gráfico muestra la evolución que ha tenido el IPS en Bolivia en las tres dimensiones que lo componen: Necesidades Humanas Básicas, Fundamentos del Bienestar y Oportunidades. Se puede ver que en todas las dimensiones, Bolivia ha progresado en relación al 2014, sin embargo, en relación a los Fundamentos del Bienestar ha empeorado en relación a la mejora sustancial que había tenido el 2015 y en oportunidades no ha tenido ninguna mejora en relación al 2016.

Grafico 1: Evolución de la posición de Bolivia con respecto al mundo según las dimensiones del IPS 

 

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Analizando los componentes de cada una de estas tres dimensiones, se puede identificar cuáles son las fortalezas y debilidades de nuestro país. Dentro de Necesidades Humanas Básicas, el tema de nutrición y cuidados médicos básicos es la gran debilidad ocupando Bolivia el puesto 90 a nivel mundial y donde destacan la desnutrición y la intensidad del déficit alimentario. En Fundamentos del Bienestar, Bolivia ocupa el puesto 76 en calidad medioambiental y en este componente se observan que, por un lado en hábitat y biodiversidad Bolivia ocupa el puesto 45, mientras que en emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de PIB, ocupa el puesto 105. Finalmente en la dimensión de oportunidades que es donde el índice se ha mantenido constante respecto a la medición anterior, Bolivia destaca en lo referido a tolerancia e inclusión (puesto 37), pero su gran debilidad sigue siendo el acceso a la educación superior (puesto 79).

Seligman (1903) [1] decía: “Si, pues, la ciencia económica encuentra su justificación en la significación de los hechos económicos, si debe su origen y su fructífero desarrollo a la tormenta y a la tensión de la vida real y al juego desacorde de las fuerzas sociales, puede valer la pena considerar un poco más de cerca las relaciones entre pensamiento económico y progreso social”.

Los indicadores que nos presenta el IPS 2017 nos hacen afirmar que sin lugar a dudas debemos considerar el progreso económico, basado en la teoría económica, como algo inseparable del progreso social y ambos como los elementos más importantes del desarrollo económico y social. Si el desarrollo es a donde un país quiere llegar y el progreso son las etapas que debe seguir, el IPS con sus dimensiones, componentes e indicadores, debería ser la herramienta que los gobiernos,  empresas, organizaciones sociales, intelectuales, emprendedores y población en general debería observar para identificar las áreas en las cuales un país tendría que orientar sus políticas públicas y esfuerzo para avanzar en ese camino hacia adelante que se llama progreso.

[1] Seligman, Edwin R. A. (1903) “Economics and Social Progress,” Publications of the American Economic Association, 3rd Series, Vol. 4, No. 1, pp. 52-70.

*Investigador Senior de INESAD, cmachicado@inesad.edu.bo. Las opiniones expresadas en los artículos del Blog Desarrollo Sobre la Mesa pertenecen a los autores y no necesariamente reflejan la posición oficial de la Fundación INESAD.

 

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