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Desarrollo Sobre la Mesa https://inesad.edu.bo/dslm/2009/08/reformas-estructurales-y-empleo/ |
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Reformas Estructurales y Empleo El proceso de capitalización ejecutado durante los años 90 fue exitoso en promover un incremento sustancial de flujos de inversión extranjera directa (IED) en sectores importantes de la economía, como es el caso de los hidrocarburos, telecomunicaciones, energía eléctrica y transporte.Sin embargo, una de las limitaciones más importantes de este proceso fue que éste estuvo esencialmente concentraron en atraer inversión en sectores económicos intensivos en capital; siendo los incrementos de las inversiones en sector intensivos en mano de obra poco significativos. Las innovaciones tecnológicas e incrementos de productividad estuvieron por lo tanto también concentradas en sectores no intensivos en empleo y no se tuvo efectos de difusión (o de demanda de consumo intermedio) sobre las restantes actividades del país, donde si está concentrada la mayor parte de la fuerza laboral, como es el caso de la manufactura, sector agropecuario, construcción, etc.
La capitalización de las empresas públicas, los cambios introducidos a la regulación sectorial y otras reformas estructurales adicionales, incentivaron un mayor flujo de inversión hacia sectores como los hidrocarburos, telecomunicaciones, sector eléctrico, financiero, etc., que en promedio concentran el 14,5% de la población ocupada del país (ver cuadro). Por el contrario, sectores con mayor intensidad en el empleo de mano de obra, como es el caso de la manufactura, agricultura y servicios, que en conjunto comprenden el 85,5% de la población ocupada, tuvieron en general menores flujos de IED. Durante el periodo 1996-2007, los sectores intensivos en capital recibieron en promedio un flujo anual de IED de US$ 563 millones, mientras que aquellos intensivos en mano de obra recibieron en promedio US$ 174 millones. Ambos grupos de sectores tienen aproximadamente una participación similar en la generación del PIB nacional, siendo la participación de las actividades intensivas en capital de 47% del PIB, mientras que la de las intensivas en mano de obra es de 53% del PIB. Esto hace que existan grandes diferencias en la productividad de la mano de obra entre ambos grupos de sectores, ya que la productividad de la mano de obra en los sectores intensivos en capital es 5 veces mayor a la productividad en los sectores intensivos en trabajo. Finalmente, las brechas de productividad existentes entre estos dos grupos de actividades también se traducen en diferencias significativas en los ingresos laborales, percibiendo los trabajadores en los grupos intensivos en capital ingresos 3 veces mayores a los de los trabajadores ocupados en los sectores intensivos en mano de obra. Estas brechas existentes pudieron también haber contribuido a reducir el apoyo de la población a las reformas estructurales aplicadas durante los años 90. Este artículo fue elaborado en cooperación con Maestrías para el Desarrollo (MpD) y IDRC. (*) Director, Grupo Integral S.R.L. y investigador de INESAD. El autor agradece cualquier comentario sobre el artículo a: lcjemio@grupointegral.bo 1. |
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