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Demanda Laboral Formal: algunas luces en torno a su comportamiento en el tiempo


B_MurielDurante las últimas décadas, varios gobiernos de turno han realizado múltiples esfuerzos para contar con datos estadísticos que permitan conocer la estructura y entender la coyuntura económica del país. Un resultado de tal esfuerzo ha sido el desarrollo de varias encuestas que han permitido conocer ciertas características socioeconómicas de la población en términos de pobreza, consumo y oferta laboral. Sin embargo, el análisis de los componentes relativos a producción y demanda laboral han tenido bases estadísticas mucho más escasas, aun cuando éstas son fundamentales para entender los procesos de desarrollo económico.

En este contexto, la información de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) presenta algunas tendencias que pueden relacionarse con la demanda formal de la economía a través del número de personas afiliadas y cotizantes al sistema de pensiones. El Gráfico 1 muestra algunas particularidades de la evolución de las variables señaladas durante 1997-2009.










grafico1


En primer lugar se observa que el número de personas afiliadas tiene una tendencia positiva durante el periodo de análisis, pasando de 400 mil personas en 1997 a 1.26 millones en 2009, con un crecimiento promedio año de 9.8 por ciento. Este desempeño, no obstante, es más modesto en el caso de los trabajadores que efectivamente cotizan por año, que representan en 2009 apenas el 43.3 por ciento del total de inscritos al sistema de pensiones. La creciente brecha entre cotizantes y afiliados sugiere la presencia de una alta volatilidad en los empleos formales, que no parece revertirse con las medidas de inflexibilización laboral implementadas a partir de 2006. El resultado podría explicarse por dos motivos principales: primero, porque los funcionarios públicos componen una parte importante de los contribuyentes a las AFPs y, al mismo tiempo, cuentan con empleos más inestables; y, segundo, porque el sector privado tiene, aparentemente, elevadas tasas de creación y destrucción de empleo, por la salida y entrada de empresas así como por la misma re-estructuración del trabajo dentro de las instituciones.


En segundo lugar cabe señalar que la tasa de incremento promedio año del número de cotizantes se sitúa en 2.6 por ciento, siendo relativamente menor al crecimiento promedio año del empleo nacional para el mismo periodo, 2.9 por ciento (de acuerdo a información de las Encuestas de Hogares). Este resultado sugiere que la brecha entre la demanda por mano de obra formal y la fuerza laboral no ha disminuido en el tiempo.


El Gráfico 2 muestra la participación porcentual de las personas cotizantes de acuerdo al sector al que pertenecen: público, privado u otros (que agrupa los independientes y otros no identificados). El resultado más destacable es que la demanda por empleo formal se concentra en buena medida en el sector público; ya que la proporción de trabajadores en éste es la más alta, aunque decrece en el tiempo pasando de 57.1 por ciento en 1997 a 47.9 por ciento en 2009.










grafico2


En el Gráfico 3 se desagregan las tasas de crecimiento de los trabajadores cotizantes por sectores, privado y público. En el caso del sector privado se observa una fuerte asociación con los ciclos económicos. En particular, durante 1999-2003 la tasa registra valores negativos, coincidente con el periodo recesivo en el país. Posteriormente, presentan porcentajes positivos y crecientes hasta llegar al 11.9 por ciento en 2007, coincidente con el periodo expansivo. Por último, durante 2008-2009 la tasa cae en correspondencia a un menor crecimiento del PIB (excluyendo minería e hidrocarburos).


Por otro lado, el aumento del número de cotizantes del sector público respondería directamente a las acciones gubernamentales. El año 2000 destaca una tasa positiva alta (12.2 por ciento) asociada, entre otros, a mayores contrataciones en el marco de las políticas sociales establecidas bajo los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como de medidas que buscaron contrarrestar el periodo recesivo en el país. El año 2003 resalta una tasa negativa que respondería a una situación de déficit fiscal que forzó a contener el crecimiento del empleo público y en varios casos a reducirlo. Posteriormente, la tasa se torna positiva hasta 2007 coincidente con el periodo de expansión económica y durante 2006-07 con mayores gastos gubernamentales. Finalmente, 2008-09 registra valores negativos, lo que podría estar asociado, entre otros motivos, a la aceleración de los procesos de jubilación en la época.










grafico 3


En resumen, la información anterior permite contar con algunas señales del comportamiento del empleo formal, destacando: i) una relativamente elevada destrucción y creación del empleo en el tiempo; ii) un crecimiento insuficiente para absorber la fuerza laboral; iii) una participación importante de creación de demanda laboral por el sector público, sujeta a las políticas fiscales; y iv) un comportamiento pro-cíclico del empleo formal privado que justificaría las tendencias contra-cíclicas del sector informal observadas en las Encuestas de Hogares.






Investigadora Senior de INESAD. La autora recibirá cualquier comentario sobre el artículo en el  siguiente correo electrónico: bmuriel@inesad.edu.bo 1

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