Desarrollo Sobre la Mesa
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¿Cómo está Bolivia en materia de productividad laboral?




Por Beatriz Muriel, Ph.D. *

Sin duda, uno de los indicadores clave del desarrollo económico es la productividad laboral; la cual es entendida como el nivel de producción -camisas, automóviles, servicios, etc.- realizada por un trabajador en un periodo dado. De esta manera, la productividad refleja las transformaciones técnicas, tecnológicas, científicas y administrativas de los procesos productivos, las cuales, a su vez, están relacionadas con la acumulación de capital físico (aumento de maquinarias, equipos, etc.) y humano (mejoras cualitativas y cuantitativas en salud, habilidades y conocimiento de la población).


El análisis de cuán bien, o cuán mal, está Bolivia en materia de productividad laboral debe ser realizado entonces de manera comparativa, como se expone en el Gráfico 1. En términos de niveles (líneas anaranjadas) se nota un rezago marcado del indicador en el país; ya que para el año 2012 representa apenas el 37,5% del mundo, y el 47,3% de las economías que componen América Latina y el Caribe. Esto quiere decir que, en promedio, un trabajador en Bolivia -en un periodo dado- produce cerca de una tercera parte de la población ocupada mundial y cerca de la mitad de aquella de América Latina y el Caribe; y, por lo tanto, genera menores ingresos y rentas en proporciones parecidas.


Gráfico 1: Productividad laboral en Bolivia y regiones seleccionadas




Beatriz 07032016
Fuente: Elaboración propia con base en los Indicadores de Desarrollo del Banco Mundial (datos.bancomundial.org 1). Nota: La productividad laboral es medida como el Producto Interno Bruto (a precios constantes de 1990, ajustados por la Paridad del Poder de Compra) sobre las personas empleadas.

Con todo, en términos de tasa crecimiento (barras plomas), la productividad laboral presenta un desempeño promedio, comparable con América Latina y El Caribe. En este caso, destaca la tasa para el mundo (impulsada principalmente por China, India y los países del Este Asiático y el Pacífico), así como de Chile, Uruguay y Perú. En contraste, Venezuela registra un decrecimiento negativo, lo cual refleja también los problemas económicos actuales en este país.


¿Qué explica el desempeño de la productividad laboral en Bolivia?


Esta pregunta es fundamental, pero la respuesta es ciertamente materia de un libro. Sin embargo, es posible contar aquí con algunas reflexiones. Una primera explicación es que en la economía priman empresas micro y pequeñas -unipersonales, familiares, etc.-, intensivas en trabajo y de bajo uso de capital, conocimiento y tecnología, y que además absorben a la mayor parte de la población ocupada (más del 80%). En el caso de la industria, por ejemplo, la productividad promedio de estas unidades representa menos de la quinta parte de aquellas medianas y grandes.


Un segundo aspecto se relaciona con la composición de la población ocupada a nivel sectorial; dado que algunas actividades necesitan de hecho más trabajo por unidad de producto que otras y, por lo tanto, la productividad laboral en éstas es menor (ceteris paribus). En particular, los rubros agropecuario y de comercio, intensivos en trabajo, absorben al 47,6% de los trabajadores bolivianos –de acuerdo al Censo 2012-; mientras que hidrocarburos y minería, que usan muy poca mano de obra, componen apenas el 1,9%. Una última explicación está asociada con los varios problemas estructurales que limitan el desarrollo productivo en el país; los cuales han sido ampliamente discutidos bajo el título de clima de inversiones.


No obstante, la persistencia de las deficiencias señaladas apunta a que es necesario todavía resolver aspectos socioculturales claves y básicos para pensar en un desarrollo productivo y, desde aquí, en un mejor desempeño de la productividad laboral. Al respecto, cabe destacar los esfuerzos de varias instituciones por generar una cultura emprendedora -frente a una llamada “rentista”-; la cual debería estar conectada también a la construcción de capital social –redes de colaboración y confianza- focalizado al ámbito productivo. Además, cabe reflexionar sobre la necesidad de cambiar la orientación sociopolítica de la población en el país; de tal manera que exista una voluntad sociopolítica -verdadera, efectiva y legítima- para el liderazgo y la transformación productiva.


* La autora es Investigadora Senior del INESAD, Ph.D. en economía, bmuriel@inesad.edu.bo 2


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