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Riesgos para la economía de Bolivia en la coyuntura actual


Por Luis Carlos Jemio *

Gestión de riesgos macroeconómicos

La gestión de riesgos es un enfoque estructurado aplicado por las organizaciones para manejar la incertidumbre relativa a una amenaza, a través de una secuencia de actividades que incluyen: identificación y evaluación de riesgos, estrategias de desarrollo para manejarlos y mitigación de los riesgos utilizando recursos gerenciales. Las estrategias incluyen transferir el riesgo a otra parte, evadir el riesgo, reducir los efectos negativos del riesgo, y aceptar algunas o todas las consecuencias de un riesgo particular.



Este enfoque, aplicado al manejo de la política macroeconómica, permite identificar y dimensionar los diferentes riesgos que enfrenta la economía, externos e internos, y de esta forma focalizar la atención de la política macro a enfrentar los eventos que representan un mayor riesgo macroeconómico y diseñar estrategias para manejarlos y mitigarlos.


La gestión de riesgos, aplicados a la política macroeconómica, es un enfoque de creciente aplicación a nivel mundial, y ha sido adoptada en varios países, para que los Policy Makers, incluyendo bancos centrales, agencias de supervisión financieras y ministerios de finanzas, hagan un manejo de la política focalizándose en los aspectos que representen un mayor riesgo.


En Bolivia, la conducción de la política macro basada en gestión de riesgos no ha sido formalmente adoptada. La Ley de Servicios Financieros (Ley No. 393), establece que la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), debe aplicar la supervisión basada en riesgos para supervisar el funcionamiento del sistema financiero. El Fondo Monetario Internacional (IMF 2015), realiza un mapeo de los principales riesgos macroeconómicos que enfrenta la economía boliviana en la coyuntura actual.


Gestión de riesgos macroeconómicos en Bolivia


La economía boliviana ha tenido hasta 2014, uno de sus periodos más duraderos de bonanza registrados en su historia. La economía se ha beneficiado de una coyuntura externa extremadamente favorable, que se ha transmitido a la economía a través del sector externo en la forma de elevados precios e ingresos por exportación. A partir de 2015, la economía ha empezado a sentir los efectos de la caída en los precios de las materias primas que exporta. Esto ha generado incertidumbre sobre el desempeño futuro de la economía, que está expuesta a diversos tipos de riesgos que podrían afectar su desempeño. El FMI (2015) identifica los siguientes tipos de riesgos, tanto internos como externos, como los más relevantes y que podrían afectar a la economía boliviana:




  1. Aguda desaceleración de Brasil: que si bien no afectaría en el corto plazo a las exportaciones de gas natural, si tendría efectos a través de canales comerciales y no comerciales.

  2. Se mantiene la recuperación del dólar a nivel internacional: que incidiría en una mayor apreciación del boliviano, afectando a los sectores productores de transables en el país.

  3. Subida de las tasas de interés en Estados Unidos: que aumentaría el costo del crédito en el sistema financiero, pudiendo incidir sobre la capacidad de repago de los deudores del sistema. Esto también incidiría sobre el costo de futuras colocaciones de deuda soberana por parte del país.

  4. Se mantienen los precios bajos del petróleo: que afectaría negativamente los balances externo y fiscal, y reduciría aún más los incentivos de las empresas petroleras a invertir en la búsqueda de nuevas reservas.

  5. Ley de Servicios Financieros: que, a través de las cuotas de créditos y techos a las tasas de interés, podría conducir a una contracción de crédito, afectando el crecimiento. Esto también podría generar una sobre-expansión de crédito a los sectores productivos y de vivienda social, aumentando la sobre-exposición de la cartera al riesgo.

  6. No se descubren nuevas reservas de gas y/o no se concreta una extensión del contrato de exportación de gas a Brasil: que afectaría el potencial de exportación del país a partir de 2019.

  7. Se postergan las medidas de ajuste: que, dada la nueva escala de ingresos que dispone el país, podría conducir a una caída de las reservas internacionales o a un mayor endeudamiento.


No todos los tipos de eventos identificados representan el mismo grado de riesgo para la economía. El grado de riesgo depende de dos factores: la probabilidad de ocurrencia del evento y el impacto que éste pueda tener sobre la economía. Mientras mayor (menor) sea la probabilidad de ocurrencia de un evento mayor (menor) será el riesgo que éste represente para la economía; y mientras mayor (menor) sea el impacto de este evento, mayor (menor) será el riesgo. La siguiente ecuación mide el grado de riesgo de un evento en particular:



R = π. I


Donde:


R = riesgo


π = probabilidad de ocurrencia del evento


I = impacto del evento sobre la economía


Los eventos de riesgo alto serán aquellos con alto impacto y/o alta probabilidad de ocurrencia. También son eventos de riesgo alto aquellos con alto impacto y probabilidad media de ocurrencia y aquellos con impacto medio y alta probabilidad de ocurrencia. Los eventos de riesgo medio son aquellos con un impacto y probabilidad de ocurrencia medio. También son eventos de riesgo medio, aquellos con probabilidad de ocurrencia baja e impacto alto, y los de probabilidad baja e impacto alto. Finalmente, los eventos de menor riesgo serán aquellos con probabilidad de ocurrencia y/o impacto bajo, los de probabilidad baja e impacto medio y los de probabilidad media e impacto bajo. A partir de esta definición, el mapa o matriz de riesgos adquiere una forma bidimensional. El siguiente cuadro muestra la Matriz de Riesgos macroeconómicos identificados por el FMI para Bolivia, y el grado de riesgo asociado a cada uno de ellos.


Matriz de Riesgos para la economía de Bolivia


RiesgoMacro01
Fuente: elaboración propia en base a IMF (2015)

De acuerdo a este mapa de riesgos macroeconómicos, los eventos de riesgo alto, según el FMI, son: una potencial desaceleración de la economía brasileña y una caída permanente de los precios de exportación de gas natural. Estos eventos reducirían el potencial de crecimiento y la magnitud de los ingresos externos y fiscales. Las políticas recomendadas para hacer frente a estos shocks implican un manejo prudente de las políticas fiscal y monetaria y mayor flexibilidad cambiaria. Dada la holgura que dispone la economía en términos de reservas y bajo nivel de endeudamiento, es posible mantener una política fiscal activa en la medida que se preserve la sostenibilidad fiscal de mediano y largo plazo.


Los eventos con riesgo medio-alto son: la recuperación del dólar en el mercado internacional y los potenciales aumentos en las tasa de interés internacional, lo que podría encarecer el costo del crédito internamente y también el costo de futuras emisiones de deuda soberana por parte del país. La desaceleración de la economía mundial observada en los últimos meses reduce el grado de riesgo de estos eventos, al reducir la probabilidad de ocurrencia de los mismos. Las políticas recomendadas para hacer frente a estos shocks también pasan por un manejo más flexible de la política cambiaria.


Otro evento con riesgo medio-alto es la postergación de medidas de ajuste, lo que implicaría un rápido consumo de las reservas y/o un mayor nivel de endeudamiento externo. La política recomendada es mantener el balance fiscal equilibrado y mayor flexibilidad cambiaria.


El evento de riesgo medio identificado por el FMI se refiere a la posibilidad que no se descubran nuevas reservas de gas y/o no se concrete una extensión del contrato de exportación de gas a Brasil: que afectaría el potencial de exportación del país a partir de 2019. Para enfrentar este riesgo se debe finalizar las reformas institucionales emprendidas en el sector de energía, clarificar los incentivos y acelerar la negociación de la extensión de contrato con Brasil.


Finalmente, el evento con riesgo medio-bajo se refiere a las disposiciones de la Ley de Servicios Financieros que regulan las cuotas de créditos y techos a las tasas de interés, que podrían incentivar la expansión de crédito en algunos sectores y la contracción de crédito en otros. La política recomendada es ajustar la normativa mediante decretos si se produce un aumento en el riesgo del sistema aumenta.


En resumen, el enfoque de gestión de riesgos aplicado al manejo macroeconómico constituye una herramienta importante que permite a los Policy Makers focalizar la atención de la política macroeconómica en factores y eventos que representen una mayor amenaza para la economía, medidos en base a los costos que éstos puedan representar para la estabilidad y el desempeño macroeconómico.


Referencias


IMF (2015), BOLIVIA, 2015 ARTICLE IV CONSULTATION—PRESS RELEASE; STAFF REPORT; AND STATEMENT BY THE EXECUTIVE DIRECTOR FOR BOLIVIA. IMF Country Report No. 15/334.


* El autor es investigador senior de INESAD, Ph.D. en economía, lcjemio@inesad.edu.bo 1 


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