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Metas de Inflación en Bolivia
Por Luis Carlos Jemio*,
La Paz,
23
Julio
2007.
La
semana pasada, el Banco Central de Bolivia realizó una jornada
de reflexión y discusión sobre “Las Metas de Inflación en una
Economía Dolarizada”.
La
denominada “Metas de Inflación” (MI) es un esquema para la
conducción de la política monetaria caracterizada por: i) el
anuncio público de una tasa objetivo cuantitativa oficial (o
rango objetivo) para la inflación para uno o más períodos, y por
el reconocimiento explícito que una inflación baja y estable es
el objetivo principal de largo plazo de la política monetaria; y
ii) por los esfuerzos vigorosos para comunicar al público los
planes y objetivos de las autoridades monetarias, y en algunos
casos, los mecanismos que fortalecen la responsabilidad del
Banco Central para lograr esos objetivos.
MI
ha sido adoptado en los últimos años por varios países como
marco conceptual para la conducción de la política monetaria. Al
abandonar regímenes cambiarios híbridos al final de los 90s, la
adopción de regímenes flexibles dejó a MI como la principal y
más efectiva alternativa para anclar la política monetaria y
controlar la inflación. La adopción de MI y tipos de cambio
flexibles se convirtió en la alternativa a la dolarización
adoptadas por algunos países (Ecuador, El Salvador, Guatemala).
Durante muchos años se debatió sobre la conveniencia de aplicar
reglas o discreción en la conducción de la política monetaria.
MI opera dentro de un esquema de “discreción restringida”, en la
que los objetivos generales y tácticas del Banco Central—aunque
no sus acciones específicas—son comprometidas desde un
principio. El Banco Central no está obligado a elegir entre
alternativas extremas de reglas puras y discreción total. MI es
una alternativa intermedia. Se aplican reglas en la medida que
el la autoridad monetaria fija una meta para la tasa de
inflación. El Banco Central puede manejar los instrumentos de
política monetaria para garantizar el logro de la tasa de
inflación anunciada. MI impone una estructura conceptual y una
disciplina inherente sobre el Banco Central, pero sin eliminar
toda la flexibilidad.
Los requisitos fundamentales para la conducción exitosa de una
política monetaria basada en MI son varios:
Debe existir la capacidad para manejar la política monetaria en
forma independiente, lo que implica que debe existir ausencia de
dominio fiscal en la determinación de la política monetaria.
Esto es particularmente importante en las economías en
desarrollo con antecedentes fiscales pobres. Para también es
crucial que exista una independencia formal del Banco Central.
Debe existir ausencia de conflicto de la meta de inflación con
otras metas nominales u objetivos de política, como es el caso
del tipo de cambio o las tasas de interés. El objetivo de
inflación debe ser el principal objetivo de la política
monetaria.
Debe existir transparencia y responsabilidad (accountability)
por parte del Banco Central con referencia al logro de la meta
de inflación propuesta y a las políticas a ser aplicadas para
alcanzar la meta.
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Existen otras condiciones referida a la capacidad técnica que
debe tener y desarrollar el Banco Central para conducir la
política monetaria dentro del esquema de MI, como ser disponer
de la capacidad técnica para entender y modelar los mecanismos
de transmisión monetarios; y disponer de un conjunto de
criterios para utilizar instrumentos de política para mantener a
la economía en regla para alcanzar la meta (regla de política) y
el uso efectivo y oportuno de instrumentos de política, haciendo
uso pleno e irrestricto de los mismos para alcanzar la meta
(discreción).
¿Están dadas las condiciones para aplicar MI en Bolivia?
Bolivia ha podido mantener la estabilidad de precios a partir de
la aplicación del plan de estabilización de 1985. Dicha
estabilidad se vería fortalecida con la aplicación de un esquema
de MI.
Han existido diversas restricciones macroeconómicas que han
impedido la aplicación de un esquema de MI. En primer lugar, la
elevada dolarización de los activos y pasivos del sistema
financiero ha impedido que el país pueda adoptar un esquema
cambiario más flexible, lo cual se constituye en una condición
fundamental para la aplicación de un esquema de MI. Sin embargo,
de observa en los últimos meses una tendencia hacia una caída en
el grado de dolarización del sistema financiero. A esto ha
contribuido la continua apreciación del boliviano con respecto
al dólar americano observada en los últimos años, además del
incremento en el margen entre los tipos de cambio de compra y de
venta, lo cual ha hecho que la moneda nacional y el dólar dejen
de ser sustitutos perfectos. Un menor grado de dolarización del
sistema financiero y de la economía en su conjunto, permitiría
adoptar esquemas cambiarios más flexibles, lo cual facilitaría
la aplicación de un esquema de MI.
Segundo, el elevado déficit fiscal hacía que los créditos de
liquidez que otorgaba el Banco Central para financiarlo
establecían un grado importante de dominio fiscal sobre la
conducción de la política monetaria. Sin embargo, la drástica
reducción del déficit observada en los últimos años ha reducido
significativamente esta restricción.
Finalmente, con referencia a las condiciones institucionales, en
el país existe independencia formal del Banco Central desde la
década de los 90, lo cual, como se mencionó anteriormente, es un
requisito fundamental para la aplicación de MI.
Si
bien las condiciones para la aplicación en Bolivia de un esquema
de MI parecen propicias en la actual coyuntura, se deben tomar
en cuenta los efectos distributivos que su aplicación podría
producir. Por ejemplo, no es conveniente acelerar la tasa de
apreciación o seguir incrementando el margen entre los tipos de
cambio de compra y venta, ya que esta política incide en forma
negativa en los ingresos del sector productor de bienes
transables, en el de los hogares que reciben remesas del
exterior, y en los depositantes, que aún tienen un elevado
volumen de sus depósitos en denominados en dólares. Como
contraparte, el sector que se viene beneficiando con este tipo
de política es el sector bancario, que ha visto incrementados
sus ingresos por conceptos de diferenciales cambiarias. Por lo
tanto, la aplicación de este esquema de MI debe realizarse en
forma gradual, tomando en cuenta estos efectos y asegurando que
ésta es comprendida y aceptada por los agentes económicos.
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(*) Investigador del Instituto de
Estudios Avanzados en Desarrollo, La Paz, Bolivia. El autor
felizmente recibe comentarios a:
lcjemio@grupointegral.bo.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2007.
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