Crecimiento, Empleo y Productividad

LC_Jemio.La economía boliviana tiene el doble reto de aumentar el crecimiento en el empleo e incrementar la productividad laboral, para resolver en forma efectiva el problema de pobreza en la que actualmente se encuentra la mayor parte de la población. A nivel macroeconómico, el vínculo entre la pobreza y el crecimiento del producto puede ser conceptualizado en términos de la productividad promedio de la fuerza de trabajo, la cual a su vez se ve reflejada en bajos niveles de salarios reales y bajos niveles de ingresos de los trabajadores por cuenta propia. Una baja productividad laboral promedio puede estar dada por una escasa dotación de capital por trabajador y por el uso de tecnología rezagada.

Cuando en un país existen altas tasas de crecimiento económico, que conducen a incrementos sostenidos en la capacidad productiva, se generan oportunidades de empleo con mayores niveles de productividad. Esto permite a su vez una progresiva absorción de los desempleados y subempleados en actividades económicas en expansión, con niveles más altos de productividad. En este proceso, los pobres pueden ser capaces de aumentar su productividad e ingresos en sus ocupaciones actuales, o moviéndose a nuevas ocupaciones que requieran mayores calificaciones y/o mejor tecnología.

Cuadro 1: Crecimiento del producto, empleo y productividad en Bolivia

Bolivia no ha podido generar esta dinámica virtuosa de crecimiento en el producto, empleo y productividad. Como puede observarse en el cuadro 1, durante el período 1992-1999, la economía boliviana creció a una tasa promedio anual de 4,11%, mientras que el empleo lo hizo a una tasa de 7,82%, por lo que la productividad laboral experimentó una significativa caída, a una tasa anual de 3,45%. Durante este período, prácticamente todos los sectores de la economía experimentaron crecimientos en sus niveles de producto, siendo los más dinámicos los sectores agropecuario y servicios financieros, con tasas superiores al 7% por año, y los de menor crecimiento los sectores agropecuario, minería e hidrocarburos, y comercio, con tasas apenas por encima del 3% anual. Sin embargo, en prácticamente todos los sectores el empleo creció a tasas mayores, por lo que la productividad tendió a caer en casi todos ellos, con excepción de minería e hidrocarburos, electricidad gas y agua, y otros servicios, donde el crecimiento del producto fue mayor al del empleo. Es decir, si bien durante este período hubo crecimiento en el empleo, éste fue esencialmente de baja productividad.

En el período 1999-2005, la economía tendió a desacelerarse significativamente, siendo la tasa de crecimiento promedio anual del producto de 2,29%. La creación de empleo durante este período también tendió a reducirse, creciendo éste a una tasa anual de 2,27%, por lo que la productividad laboral para la economía en su conjunto permaneció prácticamente estancada, creciendo a una tasa de solo 0,02% por año en promedio. La desaceleración en el producto de la construcción, servicios financieros y electricidad gas y agua, implicaron caídas en la productividad del trabajo en estos sectores, mientras que la menor generación de empleo en la agricultura, manufactura y comercio, permitió que la productividad en estos sectores experimente algún incremento. Es decir, durante este período existió una baja generación de empleo y la tasa de desempleo tendió a incrementarse, permaneciendo la productividad laboral prácticamente estancada.

Un indicador que mide la relación existente entre el crecimiento del empleo y del producto, es la elasticidad empleo-producto (el cambio porcentual del empleo ante un cambio porcentual del producto). Esto implica que cuando el crecimiento económico es intensivo en empleo, éste puede deberse a la expansión de sectores con una alta elasticidad empleo-producto. Sin embargo, es importante notar que la elasticidad refleja la inversa de la productividad laboral, por lo que una elasticidad mayor a la unidad implica que el crecimiento económico va a generar una caída en la productividad, mientras que una elasticidad menor a la unidad significa que la expansión del empleo está ocurriendo conjuntamente con un incremento en la productividad. Un incremento en la productividad podría conducir a una reducción en la elasticidad empleo del crecimiento.

Durante el período 1992-1999, la elasticidad producto empleo de la economía fue de casi 2, lo que implicó que el empleo creció a una tasa dos veces mayor al crecimiento del producto, lo que explica la caída observada en la productividad laboral. Los sectores que presentaron mayores caídas en la productividad fueron los que exhibieron mayores elasticidades empleo-producto, como es el caso del comercio, manufactura y sector agropecuario. Por otra parte, los sectores con elasticidades bajas experimentaron incrementos en de productividad, como es el caso de la minería e hidrocarburos, electricidad, gas y agua y otros servicios.

Durante el período 1999-2005, la elasticidad global empleo-producto fue casi igual a la unidad, por lo que durante este período la productividad permaneció prácticamente constante. El sector con mayor elasticidad, y por lo tanto uno de los que experimentó la mayor pérdida de productividad, fue el de electricidad, gas y agua. Los sectores con baja elasticidad, y que por lo tanto los que exhibieron incrementos de productividad, fueron: agropecuario, minería e hidrocarburos, manufactura y comercio. Es interesante hacer notar que los sectores que presentan elasticidades negativas muestran en este caso caídas de productividad (construcción y servicios financieros). Esto se debe a que estos sectores experimentaron caídas en el producto e incrementos en el empleo. Sin embargo, podrían existir casos de sectores con elasticidades negativas que presenten incrementos en la productividad, lo que ocurre cuando se dan aumentos en el producto con caídas en el empleo.

Por lo tanto, el incrementar la elasticidad del empleo en actividades individuales puede que no sea un objetivo siempre deseable, ya que esto podría significar una reducción de la productividad en una economía que puede ya estar caracterizada por una baja productividad laboral generalizada.

Con respecto a cambios de elasticidades empleo-producto en el tiempo, se esperaría que éstas caigan gradualmente a medida que el país se vuelve más desarrollado y relativamente menos abundante en el factor trabajo. Por ejemplo, un crecimiento del PIB de 5% por año y una elasticidad empleo-producto de 0,7, permitiría un crecimiento del empleo de 3,5%, superior a la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo en Bolivia. Por lo tanto, un crecimiento sostenido de esta magnitud en un período relativamente largo, permitiría a la economía completar la llamada «transición de Lewis», es decir, la absorción de la «mano de obra excedentaria» en sectores modernos.


(*) Researcher at the Institute for Advanced Development Studies, La Paz, Bolivia. The author happily receives comments at the following e-mail: lcjemio@grupointegral.bo.


 

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