
Por: Javier Aliaga Lordemann*
La pérdida de biodiversidad representa una amenaza significativa para el sistema financiero global, con más del 50% del PIB mundial (aproximadamente 44 billones de dólares) dependiente de la naturaleza (Foro Económico Mundial, 2020). A medida que los ecosistemas se degradan, los servicios esenciales como la polinización y la regulación climática se ven comprometidos, lo que conduce a la volatilidad del mercado y a la inestabilidad, especialmente en sectores dependientes de los recursos naturales.
El informe Global Biodiversity Outlook 5 destaca que 1 millón de especies están en riesgo de extinción (PNUMA, 2020), lo que amenaza industrias como la agricultura y la pesca. Por ejemplo, la sobrepesca puede causar pérdidas económicas en la industria pesquera, valorada en alrededor de 362 mil millones de dólares a nivel mundial (FAO, 2020). Por lo tanto, las instituciones financieras deben reconocer que sus inversiones son vulnerables a la pérdida de biodiversidad.
Entender los impactos de los sectores en la biodiversidad es crucial (Ver, Figura 1). Industrias como la agricultura y la minería afectan significativamente a los ecosistemas, siendo la expansión agrícola responsable del 80% de la deforestación tropical (FAO, 2018). Las prácticas insostenibles exponen a los portafolios financieros a riesgos ambientales y cambios regulatorios.
Figura 1: Cómo las finanzas impactan y dependen de la naturaleza

Fuente: UNEP FI (2023), Case Studies PRB Nature Target Setting Guidance
El concepto de doble materialidad es esencial; las instituciones financieras deben considerar tanto los impactos financieros de la pérdida de biodiversidad como sus efectos ecológicos. Esta perspectiva dual ayuda a alinear las estrategias financieras con los objetivos de sostenibilidad, como enfatiza el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD, 2017).
La financiación de la biodiversidad es crítica, pero existe una brecha de financiación de 300 mil millones de dólares anuales necesaria para detener la pérdida de biodiversidad (OCDE, 2020). Se requieren mecanismos de financiación innovadores, como los bonos verdes, para movilizar recursos para la conservación.
Las instituciones financieras también impactan indirectamente la biodiversidad a través de inversiones en industrias perjudiciales. Financiar la deforestación o la extracción de combustibles fósiles puede llevar a riesgos reputacionales y a un mayor escrutinio regulatorio, como se observa en el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles de la UE (UE, 2020).
La interacción entre el cambio climático y la pérdida de biodiversidad complica la gestión de riesgos. El cambio climático agrava la disminución de la biodiversidad, mientras que la pérdida de biodiversidad reduce la resiliencia a los impactos climáticos (IPCC, 2019). Se requiere un enfoque holístico.
Las instituciones financieras están integrando cada vez más métricas de biodiversidad en sus marcos de Gobernanza, Sociales y Ambientales (ASG), lo que les permite alinear sus inversiones con los objetivos de sostenibilidad. Los estudios muestran que las empresas con prácticas de sostenibilidad sólidas a menudo superan a sus pares (Eccles et al., 2014).
Abordar la pérdida de biodiversidad requiere un cambio de paradigma en las operaciones financieras. Al valorar el capital natural, el sector financiero puede contribuir a la preservación de los ecosistemas mientras asegura su viabilidad a largo plazo. Los interesados exigen mayor responsabilidad en cuanto a los impactos sobre la biodiversidad, lo que obliga a las instituciones a adaptarse para evitar repercusiones financieras significativas.
En América Latina, que alberga aproximadamente el 40% de la biodiversidad mundial, la deforestación y el cambio climático amenazan los ecosistemas y los medios de vida. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) informa sobre una pérdida de 1.5 millones de hectáreas de bosque anualmente, principalmente debido a la agricultura (BID, 2020).
Desafíos Clave de Biodiversidad en América Latina:
- Deforestación: Impulsada por la agricultura, especialmente la ganadería y la producción de soja.
- Degradación del Suelo: La agricultura intensiva lleva a que el 25% de la tierra arable esté degradada (FAO, 2021).
- Pérdida de Biodiversidad marina: La sobrepesca y la contaminación amenazan los ecosistemas marinos.
- Impacto del cambio climático: Alteraciones en los patrones climáticos afectan la distribución de especies y agravan la pérdida de biodiversidad.
La brecha de financiación en América Latina para la conservación de la biodiversidad es significativa. El PNUMA estima que se necesitan 300 mil millones de dólares anuales para detener la pérdida de biodiversidad a nivel global (PNUMA, 2020).
En Bolivia, un país biodiverso que enfrenta desafíos severos:
- Deforestación: Altas tasas debido a la agricultura y la tala ilegal.
- Degradación del suelo: Prácticas agrícolas insostenibles causan erosión y agotamiento de nutrientes.
- Agotamiento de recursos hídricos: La sobreexplotación amenaza los ecosistemas de agua dulce.
- Pérdida de hábitats de vida silvestre: La urbanización lleva a la fragmentación de hábitats.
Movilizar recursos para abordar la pérdida de biodiversidad es crítico (Ver, Figura 2). Instrumentos como bonos verdes y créditos de biodiversidad pueden proporcionar el capital necesario para proyectos de conservación.
Figura 2: Crecimiento estimado en financiamiento resultante del escalamiento de los mecanismos propuestos para 2030 (En miles de millones de dólares de 2019 por año)

Fuente: Deutz et. al., 2020, Financing Nature: Closing the global biodiversity financing gap
Estrategias clave para movilizar recursos:
- Desarrollar mecanismos de financiación de biodiversidad.
- Fomentar asociaciones público-privadas.
- Integrar la biodiversidad en la toma de decisiones financieras.
- Mejorar los marcos regulatorios que promuevan prácticas sostenibles.
Los esfuerzos colaborativos son esenciales para preservar la biodiversidad de Bolivia y promover la sostenibilidad en América Latina. Con este artículo ponemos los primeros elementos de discusión sobre la mesa, para ir elaborando en próximos blogs en mayor detalle estas ideas.
Referencias
- Eccles, R. G., Ioannou, I., & Serafeim, G. (2014). The impact of corporate sustainability on organizational processes and performance. Management Science, 60(11), 2835-2857.
- European Commission. (2020). Sustainable finance: The EU Taxonomy. Retrieved from https://ec.europa.eu
- (2018). The State of the World’s Forests 2018. Retrieved from http://www.fao.org
- (2020). The State of World Fisheries and Aquaculture 2020. Retrieved from http://www.fao.org
- (2021). The State of the World’s Forests 2021. Retrieved from http://www.fao.org
- (2020). Biodiversity in Latin America: Challenges and Opportunities. Retrieved from https://www.iadb.org
- (2019). Special Report on Climate Change and Land. Retrieved from https://www.ipcc.ch
- (2020). Biodiversity Finance: A Global Review. Retrieved from https://www.oecd.org
- (2017). Recommendations of the Task Force on Climate-related Financial Disclosures. Retrieved from https://www.fsb-tcfd.org
- (2020). Global Biodiversity Outlook 5. Retrieved from https://www.cbd.int
- World Economic Forum. (2020). Nature Risk Rising: Why Financial Institutions Need to Act. Retrieved from https://www.weforum.org
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* Investigador Senior Asociado de INESAD, jaliaga@inesad.edu.bo
Los puntos de vista expresados en el blog son de responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de sus instituciones o de INESAD.
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