
El proceso de descentralización en Bolivia comenzó en 1994 con la promulgación de la Ley de Participación Popular, bajo una perspectiva de inclusión social, política y económica para todos los bolivianos, principalmente para los que viven en las zonas más marginalizadas. Esta visión de desarrollo, sin embargo, tuvo varias limitaciones en la aplicación de políticas adecuadas de descentralización fiscal que efectivamente promuevan los equilibrios fiscales, la eficiencia y la equidad. En este artículo me enfoco a analizar esta observación simplemente en un resultado fiscal del universo de temas que hacen a la hacienda pública: Los desequilibrios horizontales generados por las disparidades en las contribuciones tributarias a nivel municipal.La Tabla a seguir presenta varios estadísticos de las contribuciones tributarias municipales a nivelper cápitapara los años 2000, 2004 y 2008; considerando la agregación de los impuestos a la Propiedad de Bienes Inmuebles, a la Propiedad de Vehículos Automotores, a la Transferencia de Inmuebles, a la Transferencia de Vehículos Automotores y otros menores.
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En la tabla se observa que el coeficiente de variación es elevado para todos los años de análisis; mostrando que la desviación estándar representa más de dos veces las medias correspondientes. Este indicador se contrasta con los primeros estadísticos expuestos en la Tabla: Las contribuciones promedio van de Bs. 12.71 en 2000 a Bs. 23.25 en 2008, con una tasa medida de crecimiento nominal de 7.8% al año (2.1% en términos reales); sin embargo, las contribuciones máximas son 16 veces mayores que las medias y, en contraste, las mínimas son inexistentes. Adicionalmente, el coeficiente de Gini–que mide la desigualdad de la distribución y asume valores de cero, total igualdad, hasta uno, total desigualdad–presenta un valor alto, alrededor de 0.8 para los tres años; lo que, en principio, sugiere que en Bolivia los problemas de inequidad en estas contribuciones tributarias son muchos mayores que aquellos derivados de los ingresos laborales (cuyo coeficiente de Gini es menor a 0.6).
Una posible explicación de los desequilibrios horizontales observados, no obstante, se refleja justamente en las disparidades en los niveles de ingreso entre municipios que generan diferentes capacidades contributivas. Para controlar esta variabilidad se calcula el Coeficiente de Concentración utilizando como variablesproxydel ingreso los niveles de desarrollo humano y pobreza (el coeficiente fluctúa entre -1 y 1: los valores negativos significan que la desigualdad es consistente con una equidad vertical, los municipios más ricos pagan más impuestos, los valores positivos significan lo contrario, los más ricos pagan menos impuestos). En ambos casos el coeficiente es positivo, aunque prácticamente nulo, mostrando que–al contrario de lo que se desearía–las desigualdades en las contribuciones tributarias no responden a las diferencias en ingresos (medios por pobreza y desarrollo humano).
En resumen, los indicadores expuestos en la tabla muestran altos niveles de inequidad en las contribuciones tributarias a nivel municipal, lo que puede estar reflejando varios aspectos: i) una carencia de políticas que promuevan la equidad tributaria y el esfuerzo fiscal; ii) diferentes capacidades de gestión entre los municipios en material de administración tributaria; iii) diferentes bases imponibles, principalmente para los bienes inmuebles que son más valorizados en las municipios con mayor población; y iv) diferentes grados de urbanización que limitan la recaudación tributaria, principalmente en los municipios rurales (aparentemente no siendo adecuadamente aproximados a partir del indicador de pobreza).
(*) Profesora, Maestrias para el Desarrollo, Universidad Católica Boliviana. La autora agradece cualquier comentario sobre el artículo a: bmuriel@mpd.ucb.edu.bo.
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