* Por Gabriela Olivarez
La polémica en torno al trabajo infantil tomó fuerza en Bolivia recientemente con la aprobación del Nuevo Código Niño, Niña y Adolescente (CNNA); que establece una jornada laboral de máximo 6 horas para los niños buscando que el tiempo restante sea destinado a sus estudios. Además, el CNNA autoriza que sean trabajadores independientes desde los 10 años y dependientes desde los 12 años.
Como se mencionó, una de las principales preocupaciones para regular el trabajo infantil es la escolaridad; ya que los niños trabajadores pueden descuidar sus estudios disminuyendo sus oportunidades futuras de encontrar mejores empleos (que usualmente requieren mayores niveles de calificación). El siguiente gráfico presenta esta disyuntiva entre trabajo infantil y educación utilizando la Encuesta de Trabajo Infantil, 2008.
Fuente: Elaboración propia en base a información de la Encuesta de Trabajo Infantil 2008.
Nota: La categoría “ni trabaja, ni estudia” ha sido excluida porque representa únicamente el 0.7 % del total de los niños de la muestra.
Afortunadamente, la mayor parte de los niños (entre las edades de 5 y 17 años) se encuentran solamente estudiando; siendo mayor en el caso de las mujeres (69.3%) con relación a los varones (67.8%), y en las zonas urbanas (79.1%) comparativamente con las rurales (36.9%). Sin embargo, el porcentaje de niños trabajadores también es importante, aunque muchos de ellos están matriculados en las escuelas. En la desagregación por género, el Gráfico muestra un mayor porcentaje de niños que trabajan y estudian en comparación con las niñas.
Los niños que combinan el estudio y el trabajo llegan a representar el 18.4 % de los que viven en las ciudades y el 54.6% del área rural. Al parecer la participación de los niños en las zonas rurales es concebida como un proceso de socialización y formación para la vida en comunidad.
Cabe notar que la mayor parte de la labor infantil se encuentra en las actividades agropecuarias (51.4%), comerciales (18.7%), manufactureras (10.4%), y hoteles y restaurantes (8.22%). Sin embargo, la carga horaria es diferente, siendo el comercio y las manufacturas las que consumen mayor tiempo (con otros sectores de menor relevancia) llegando alrededor de 4 horas al día, mientras que el promedio de trabajo infantil diario es de 3.2.
Por último, al indagar algunas causas del trabajo infantil el cuadro siguiente sugiere que las características socioeconómicas de los padres juegan un papel importante. En particular los niños que solamente trabajan tienen padres con menores años de escolaridad e ingresos, y aquellos que dedican su tiempo exclusivamente a estudiar tienen padres con ingresos altos y mayores niveles de educación. Así, la erradicación del trabajo infantil debería estar asociada a la superación de problemas estructurales y focalizados a ciertos estratos poblacionales.
Fuente: Elaboración propia en base a información de la Encuesta de Trabajo Infantil 2008.
Nota: Para el análisis, el ingreso y los años de escolaridad de los padres son la mediana de los ingresos y la escolaridad total respectivamente. La categoría “ni trabaja, ni estudia” ha sido excluida porque representa únicamente el 1.5 % del total de los niños de la muestra.
* La autora es Investigadora Junior de INESAD