
Por: Javier Aliaga Lordemann*
Bolivia enfrenta una tensión creciente en su mercado de Gas Licuado de Petróleo (GLP). El problema no es un episodio pasajero: combina una caída estructural de la producción, una demanda doméstica alta y rígida, y un aumento del contrabando, que se ha intensificado en los últimos meses y está reduciendo visiblemente el suministro disponible para los hogares.
En los últimos años, la producción nacional de GLP ha retrocedido de forma sostenida. La producción anual pasó de aproximadamente 377 kt (1 kt = 1.000 toneladas métricas) en 2019 a cerca de 275 kt proyectadas para 2025, lo que implica una declinación anual promedio de alrededor del 5%. Más preocupante aún, la caída se ha acelerado en los últimos años, alcanzando tasas cercanas al 11–15% anual en periodos recientes. Esta declinación responde a factores técnicos y estructurales: menor producción de gas natural (el GLP es un subproducto), problemas operativos en plantas de separación y retrasos en inversiones de mantenimiento y exploración.
Mientras tanto, la demanda doméstica se mantiene elevada. El consumo promedio nacional ronda 1,30–1,35 kt/día, equivalente a 475–493 kt/año, porque millones de hogares dependen del GLP para cocinar y calentar. La demanda es relativamente rígida en el corto plazo. A esta presión se suma un fuerte incentivo al contrabando: el precio interno subvencionado (22,5 Bs por garrafa) es mucho más bajo que los precios en mercados cercanos (120–150 Bs), convirtiendo la garrafa en objeto de arbitraje (contrabando). Esto genera un subsidio implícito estimado en unos 155 M USD/año (venta de un bien o servicio por debajo de su costo o de su precio internacional), suponiendo un precio internacional de 650 USD/kt y el consumo anual indicado.
Tabla 1: Escenarios de disponibilidad y déficit
| Escenario | Producción anual (kt) | Contrabando (%) | Disponibilidad interna (kt) | Déficit vs demanda (kt) | Importación necesaria (kt) | Costo estimado importación (M USD/año) |
| Optimista | 438 | 10 | 394 | 80 | 40 | 29 |
| Optimista | 438 | 20 | 350 | 124 | 80 | 58 |
| Intermedio | 390 | 15 | 332 | 143 | 80–100 | 58–72 |
| Pesimista | 340 | 10 | 306 | 168 | 80–120 | 58–87 |
| Pesimista | 340 | 20 | 272 | 202 | 120 | 87 |
Fuente: Elaboración propia con base en estimaciones propias.
Nota: Disponibilidad = producción × (1 − contrabando); Déficit = demanda anual − disponibilidad;
Costo de importación estimado considerando 650 USD/kt más 75 USD/kt por logística y flete.
La Tabla 1, muestra que, incluso en escenarios optimistas, el GLP disponible cae significativamente cuando el contrabando alcanza 10–20%, generando déficits del orden de decenas a más de cien kt/año. En escenarios pesimistas, la caída estructural de la producción hace inevitable una respuesta vía importaciones o, de lo contrario, la aplicación de medidas de racionamiento.
La eliminación del subsidio reduce dos problemas: quita el incentivo al contrabando y reduce el costo fiscal directo. Sin embargo, esta medida tiene impactos sociales y macroeconómicos importantes:
- Efecto directo: aumento del precio de la garrafa. Aunque el peso del GLP en la canasta del IPC es bajo, el impacto podría ser del orden de 2–3% sobre la inflación agregada.
- Efecto indirecto: repercusiones en otros bienes y servicios, especialmente alimentos preparados y pequeños comercios, sumando 0,55–2% adicionales.
- Efecto distributivo: los hogares de menores ingresos destinan una mayor proporción de su gasto al GLP, por lo que el impacto real sobre su bienestar es mayor que el promedio. En ausencia de medidas compensatorias, la eliminación del subsidio podría elevar la inflación anual hasta 5%.
En conjunto, el subsidio implícito anual (155 M USD) es incluso mayor que el costo de importar volúmenes estratégicos de GLP (58–87 M USD/año para 80–120 kt), lo que indica que importar GLP a precio internacional podría ser más eficiente desde una perspectiva fiscal y económica, siempre que se combine con políticas sociales y un control efectivo del contrabando. Dicho esto, la eliminación pura y dura del subsidio sin medidas complementarias puede provocar un choque social y macroeconómico, y las personas son las que realmente importan. Por eso, la salida debe ser diseñada con cuidado: la combinación de medidas debe priorizar la estabilidad de precios, la protección a los hogares vulnerables y la reducción rápida del contrabando.
—————————————————————-
* Investigador Senior asociado de INESAD, jaliaga@inesad.edu.bo
Los puntos de vista expresados en el blog son de responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de sus instituciones o de INESAD.
Desarrollo Sobre la Mesa Debatiendo abiertamente temas críticos sobre el desarrollo de Bolivia
