Las brechas que restringen la inversión en Bolivia

LC_Jemio.En la década de los 60, Chenery (1) escribió acerca de las brechas que restringían el crecimiento económico en los países en desarrollo. El identificaba 2 brechas importantes: i) la brecha del ahorro, es decir, los países en desarrollo no generaban suficiente ahorro para financiar mayores niveles de inversión que les permitiera crecer a tasas más elevadas; ii) la segunda brecha identificada era la de divisas, es decir, los países en desarrollo tenían escasez de divisas para importar bienes de capital, bienes que no producían y tenían que ser importados, por lo que al no existir suficientes divisas, la inversión se veía restringida y por lo tanto la capacidad de la economía de crecer a mayores tasas. Según el modelo de 2 brechas de Chenery, el nivel de inversión iba a estar determinado por la brecha más restrictiva.

En la década de los 90, Bacha (2) hizo una reevaluación del modelo de 2 brechas de Chenery, y agregó la brecha fiscal como una tercera brecha adicional. Los programas de estabilización aplicados en la década de los 90 habían restringido sustancialmente el gasto público, por lo que los niveles de inversión pública tendían a ser muy bajos. Bajo el supuesto que existe una relación positiva entre la inversión pública y privada (crowding-in), una inversión pública más baja se traducía en menores niveles de inversión privada y por lo tanto, en menor nivel de inversión global y más bajo crecimiento económico.

Bolivia ha atravesado en las últimas décadas por períodos donde las tres brechas han limitado claramente la inversión y crecimiento del país. En la década de los 70, los flujos de financiamiento externo recibidos, hicieron que no existiera una restricción en la disponibilidad de divisas. Sin embargo, se produjo un boom de consumo, por lo que fue la brecha del ahorro la que restringió los niveles de inversión. En la década de los 80, la crisis de la deuda externa impuso al país un fuerte estrangulamiento externo, por lo que la escasez de divisas para importar bienes de capital se constituyó en la principal restricción a la inversión y al crecimiento económico. En la década de los 90, la brecha fiscal alcanzó una mayor preponderancia, ya que la restringida posición fiscal que experimentó el país redujo sustancialmente su capacidad de emprender proyectos de infraestructura pública, que permitieran al sector privado desarrollarse y a la economía en su conjunto alcanzar mayores tasas de inversión y crecimiento.

En los últimos dos años sin embargo, el país entró en una etapa en la que ninguna de las tres brechas está limitando la inversión y el crecimiento. El ahorro interno por ejemplo, se encuentra en niveles cercanos al 26% del PIB, el superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos en alrededor del 13% del PIB, el superávit fiscal ha estado en niveles de 4% del PIB en 2006 y 1,8% del PIB en 2007, y la inversión pública se ha situado en niveles superiores al 10% del producto. Sin embargo, a pesar de estas condiciones favorables, la inversión privada sigue en niveles absolutamente bajos, siendo la tasa de inversión total de solamente 13% del PIB.

Aparentemente, la inversión en Bolivia se encuentra restringida en la actualidad por una cuarta brecha, que tiene mucho más que ver con las expectativas que los empresarios tienen sobre el clima de negocios actual y futuro existente en Bolivia. La tasa de inversión en 2007 ha sido solamente de un 12,4% del PIB, insuficiente para garantizar un crecimiento sostenido a largo plazo. Estas bajas tasas son explicadas por la situación de incertidumbre política y económica que atraviesa el país desde hace ya varios años, y que ha desalentado las inversiones del sector privado, nacional y externo. No existen señales para la inversión en áreas fundamentales, como los acuerdos comerciales con estados Unidos y Europa, el respeto a la propiedad privada en los sectores de la agricultura, minería e hidrocarburos, sobre el papel que le corresponderá al sector privado en sectores de servicios como electricidad y telecomunicaciones, las prohibiciones a las exportaciones, etc. Todos estos factores tienden a ahuyentar a potenciales inversionistas, y por lo tanto disminuyen las perspectivas del país de crecer a tasas más elevadas.


(*) Investigador, Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo, La Paz, Bolivia. El Autor felizmente recibe comentarios a: lcjemio@grupointegral.bo.
(1) Chenery, H.B. (1969) ‘The Two Gap Approach to Aid and Development: A Reply to Bruton’, American Economic Review, (59):446 (June).
(2) Bacha, E.L. (1990) ‘A Three-gap Model of Foreign Transfers and the GDP Growth Rate in Developing Countries’, Journal of Development Economics, 32:279-96.


 

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