Durante las últimas décadas, Bolivia ha presentado importantes avances en la disminución de la pobreza medida por necesidades básicas insatisfechas. Por ejemplo, durante 1992-2008, la tasa de cobertura neta de primaria aumentó de 83.8% a 101.1%, y la tasa de mortalidad infantil por mil nacidos vivos cayó de 75 a 50. Sin embargo, los datos son menos alentadores cuando se evalúa la pobreza por ingresos, principalmente en las zonas urbanas donde se produjo un total estancamiento. Durante 1996-2008, por ejemplo, la incidencia de pobreza moderada se mantuvo en alrededor del 51% y la desigualdad del ingreso laboral continuó en niveles altos, 0.51 (medida por el coeficiente de Gini). Adicionalmente, las remuneraciones en términos reales solamente aumentaron para el sector formal (como en el sector público), dejando a los trabajadores informales en las mismas precarias condiciones (información obtenida de INE, UDAPE, y cálculos propios de las encuestas de hogares).
¿Qué explica este estancamiento en los ingresos laborales en las zonas urbanas de Bolivia?
La investigación realizada por mi persona, «Rethinking Earnings Determinants in the Urban Areas of Bolivia», auspiciada en su primera y segunda versión por la cooperación canadiense, Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), aporta con algunas ideas fundamentadas para el debate público.
Los análisis estadísticos muestran que los ingresos laborales de los trabajadores independientes (cuenta propia, patrones o socios o cooperativistas que no son asalariados) son determinados principalmente por las características productivas de sus empresas. El Gráfico a seguir muestra que el 40.3% de las diferencias de los ingresos percibidos por los independientes se explica por estos factores; lo que quiere decir que a medida que estas unidades productivas se hacen más grandes –adquieren más capital, insumos y/o empleo– sus retornos laborales pueden mejorar de manera sorprendente (claro está, siempre y cuando exista la demanda necesaria de los bienes o servicios que producen). Los años de educación explican también las disparidades salariales, aunque en una incidencia mucho menor a lo que se esperaría (6.6%). Estos resultados reflejan visiblemente muchos casos reales: La diferencia de ingresos entre un zapatero y un comerciante de la calle Eloy Salmon devienen principalmente de las disparidades productivas de sus «empresas» (capital), inclusive si sus años de escolaridad son parecidos.
El Gráfico muestra también que los ingresos son mayores para las personas que trabajan más horas al mes, que cuentan con RUC (tienen un mayor grado de formalidad asociado a una mejor estructura productiva), son hombres, son no-indígenas o pertenecen a ciertos sectores con mejores opciones económicas. Estos factores explican en su conjunto el 17% de las diferencias en los ingresos laborales, siendo el más importante las diferencias en horas trabajadas (6%).
| Gráfico 1: Factores que Explican la Desigualdad de Ingresos Laborales en las Zonas Urbanas de Bolivia: Trabajadores Independientes (Descomposición de Desigualdad de Shorrocks/Fields) |
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| Fuente: Elaboracion propia con base a informacion de la Encuesta de Hogares 2003-2004 Notas: La desigualdad se contabiliza sobre el 1000%, correspondiente un 36,1% a factores no explicados(no explicado en el grafico) |
En el caso de los trabajadores dependientes, lamentablemente no se pudo hacer un análisis igual al anterior pues no se cuentan con datos sobre las características productivas de las empresas donde trabajan. Sin embargo, algunos factores relacionados muestran la relevancia de dichas características. En primer lugar, se observa que a medida que las empresas crecen los salarios son mayores. En particular, los salarios por hora de los dependientes de empresas grandes representan, en promedio, 2.4 veces los salarios de las micro empresas, 1.7 de las pequeñas y 1.1 de las medianas empresas. En segundo lugar, se registran disparidades en los salarios por hora por rama de actividad (ver cuadro abajo). En especial, después de los trabajadores de organismos extraterritoriales (diplomáticos, etc.), los empleados con mejores salarios (en promedio) son los que se ubican en el sector de intermediación financiera, siguiendo educación, y producción y distribución de energía eléctrica, gas y agua. En contraste, los dependientes con peores salarios se encuentran en los servicios domésticos, hoteles y restaurantes y agropecuaria y pesca.
Ciertamente las diferencias salariales por tamaño de la empresa y rama de actividad responden, en parte, a las diferencias en educación: Los dependientes con mejores años de escolaridad tienden a ubicarse en los sectores mejores pagados y firmas más grandes. Sin embargo, otra parte se debe a que las estructuras productivas son diferentes reflejándose directamente en productividades laborales diferentes.
| Cuadro 1: Salarios Promedio por Hora por Rama de Actividad en las Zonas Urbanas de Bolivia: Trabajadores Dependientes (Índice Intermediación financiera=100 |
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| Fuente: Elaboración propia con base a información de la Encuesta de Hogares 2003-2004. |
En resumen, en el caso de las zonas urbanas de Bolivia, las características productivas apuntan a ser los factores más importantes para explicar los problemas de desigualdad de los ingresos laborales así como los bajos ingresos de muchos trabajadores. En este sentido, las medidas que promuevan efectivamente el desarrollo productivo se tornan fundamentales y prioritarias como políticas laborales; a fin de dinamizar la productividad, la demanda por empleo y el crecimiento de las empresas y disminuir efectivamente la pobreza y desigualdad.
(*) Investigador Senior, INESAD. El autor felizmente recibe comentarios a bmuriel@inesad.edu.bo
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