Por Beatriz Muriel
Las exportaciones bolivianas han tenido un buen desempeño durante la última década; cuyo valor inclusive se ha acelerado en los últimos años, resultado del fuerte incremento de los precios de varios commodities. En este contexto, las ventas de minerales destacan, producto del extraordinario incremento de la demanda mundial, principalmente de China e India, así como las exportaciones de gas natural a Brasil y, en menor medida, a Argentina.
No obstante, la eterna crítica de la concentración de las exportaciones en unos cuantos productos persiste por dos motivos principales: la vulnerabilidad macroeconómica frente a la variabilidad de los precios de estas mercancías; y el relativo bajo valor agregado que generan las ventas de materias primas, principalmente los minerales que son exportados con pocas transformaciones productivas.
Las estructura de las exportaciones bolivianas, empero, debería ser sujeto de una tercera preocupación que deviene de sus efectos sobre el mercado de trabajo. En particular, un mejor aprovechamiento de los mercados mundiales a partir de las ventajas comparativas del país -que recaen, entre otros, en la abundancia relativa de mano de obra- podría llevar a patrones de desarrollo basados en menor desigualdad y fuentes laborales de mayor calidad. En este contexto cabe preguntarse ¿Cuán importantes fueron las exportaciones para la generación de empleos?
La respuesta puede ser evaluada estimando los empleos directos e indirectos derivados de las ventas externas. El empleo directo procedente de las exportaciones de, por ejemplo, camisas puede deducirse conociendo la cantidad de empleo que se requiere para producir una unidad de camisa y multiplicarla después por el volumen correspondiente de exportaciones de camisas. El empleo indirecto, generado a partir del consumo intermedio nacional utilizado para la producción y posterior exportación de camisas, es estimado calculando el empleo (directo e indirecto) usado por ese consumo intermedio.
Los resultados de las estimaciones son apreciados en el Gráfico. El primer aspecto notable es que son los bienes no tradicionales (manufacturas, productos agropecuarios, etc.) los que en mayor medida generan empleos. En el año 2010, por ejemplo, 554.8 mil fuentes laborales fueron creadas por la producción y posterior exportación de estos productos, mientras que 70.3 mil se derivaron de las ventas de minerales y 32.2 mil de los hidrocarburos. El segundo aspecto notable es que los empleos crecieron; empero, no acompañaron la evolución de las exportaciones. Los primeros incrementaron a una tasa promedio anual del 4.1 por ciento durante 1999-2010, mientras que las ventas externas (expresadas en valores reales) aumentaron a una tasa del 7.3 por ciento.
El tercer aspecto notable es que, en términos relativos, el empleo generado por las exportaciones no se modificó de manera importante, ya que representó el 16.4 por ciento de la población ocupada total de Bolivia en el año 2001, alcanzando un porcentaje parecido en 2009, 16.5 por ciento.
Los resultados muestran que la economía boliviana no estaría aprovechando adecuadamente los mercados internacionales para la generación de más fuentes de trabajo; haciéndose necesario pensar seriamente en cuáles han sido las restricciones del crecimiento de los sectores transables intensivos en mano de obra, a fin de usufructuar de mejor manera las ventajas comparativas del país.
* La autora es Investigadora Senior de INESAD.
Desarrollo Sobre la Mesa Debatiendo abiertamente temas críticos sobre el desarrollo de Bolivia



Vulnerabilidad, bajo valor agregado y poco empleo, son las 3 críticas apuntadas por la autora a la estructura de nuestras exportaciones.
Cuando éramos monoexportadores de estaño, desde los 60 al 85, estábamos peor que ahora que contamos con la exportación de más minerales: zinc, plata, plomo y más hidrocarburos: gas y petróleo a precios de contrato referidos a una canasta de precios del hidrocarburos; podemos decir que nuestra vulnerabilidad bajó.
El valor agregado, coincido con el poco esfuerzo político por darle más valor agregado a las exportaciones.
En cuanto al empleo, es positivo que la misma proporción de personas (16,4%) esté exportando el doble porque significa que somos más eficientes. Ese es el lado bueno. En cuanto al lado malo, hay que tomar en cuenta que el paradigma cambió: ya no estamos en el Consenso de Washington en el cual las exportaciones jugaban un papel protagónico en las políticas del gobierno. al revés, el papel protagónico es el mercado interno, al que se están llevando vía inversión pública los excedentes de las exportaciones y los impuestos, y ahí es donde hay que ver si se está logrando impacto en el empleo. Yo creo que sí lo hay, y producto de ello también están aumentando el número de empresas, y el consumo.
Desde otra perspectiva: el empleo que genera EN los 337 municipios bolivianos, la lluvia de dinero anual por la vía de impuestos y regalías procedentes de la minería y de los hidrocarburos, está movilizando a centenares de alcaldes, miles de concejales, decenas de miles de empleados y centenares de miles de ciudadanos para ejecutar POAs que a mi modo de ver generan desarrollo, porque se invierte en educación, salud e infraestructuras. quienes están aún ausentes de este proceso de desarrollo son las gobernaciones.
Por lo tanto, no coincido en que no estemos aprovechando bien los precios para dar empleo. ¿Cuantos profesores, médicos, enfermeros, ingenieros, albañiles, transportistas, etc? De todos modos podríamos estar mejor, claro.
Felicidades por poner el tema en debate! los metodos para deducir los empleos directos e indirectos son ingeniosos. Tengo una pequeña observación. la poblacion ocupada en el sector exportador minero no esta demasiado baja? desde 2008 mucha gente se dedico mas a la mineria desde cooperativistas hasta ingenios mineros. Las tomas de minas son un reflejo de que tan atrayente es el sector. ah! y otra es que los coeficientes del consumo intermedio son muy antiguos y no toma en cuenta el cambio tecnologico que los sectores exportadores no tradicionales si experientaron. como anecdota los bordados «computarizados». Saludos
Muy interesante.