Principios de Reforma Policial

Por: Armando Moscoso, Mag.*

Durante las últimas décadas, las reformas policiales en América Latina han concentrado la atención de los gobiernos y las políticas de muchos países que, preocupados por la corrupción, ineficiencia, uso excesivo de la fuerza, politización, junto con un creciente distanciamiento entre la ciudadanía y la policía, buscaron en una “reforma policial” la cura para los grandes males que aquejan a quienes se supone son la “reserva moral” de una nación.

Lucía Dammert, de FLACSO – Chile, afirma que no es posible analizar a una institución policial como un ente aislado e independiente del aparato gubernamental de un país y de la realidad que vive, por lo que corresponde situarlo como parte integral, vital e influyente en el contexto nacional. De ahí que la responsabilidad del Estado para con su policía, como con cualquiera de sus instituciones y ciudadanos, pasa por precautelar porque cuente con los mejores recursos (humanos, materiales, financieros, etc.) para poder servir con eficiencia a la sociedad.

Al respecto, Bayley (2001) define a la policía como “…las personas autorizadas por un grupo para regular las relaciones interpersonales dentro del grupo a través de la aplicación de la fuerza física”; concepto que en nuestro análisis implica, o debiera implicar, cuatro elementos fundamentales. Primero, el relacionamiento entre las personas, en especial de la policía con los ciudadanos, para inicialmente entender y luego regular las relaciones interpersonales con la finalidad de asegurar una pacífica y armoniosa convivencia entre todos. Segundo, el uso de la fuerza legítima cuyo monopolio detenta la policía, para asegurar respeto y vigencia del Estado de Derecho, regulando las relaciones interpersonales.

Tercero, eficiencia traducida en capacidad de la policía para usar la fuerza con proporcionalidad, legalidad y racionalidad, pero sobre todo con equidad, sin manipulación política u otros intereses. Lo que no supone independencia completa e irrestricta del control civil.

Cuarto, control y fiscalización de los ciudadanos y del Estado, precautelando que el uso de la fuerza, así como otras facultades y prerrogativas, no sean excedidas o mal empleadas por los policías para beneficio propio o de terceros.

Cuando se habla de reforma policial, surgen muchas interrogantes e ideas que pueden o no resultar ilustradoras para implementar una en Bolivia. En base a las experiencias de reformas policiales en América Latina, se puede reconocer algunos elementos esenciales:

  1. Es imprescindible que la voluntad política lidere y acompañe la iniciativa, no como discurso o coyunturalmente, sino como política de Estado.
  2. Debe contar indefectiblemente con la participación de la policía, porque su sostenibilidad dependerá en gran medida de sus miembros y de cómo vean su institución en el futuro – visión y doctrina.
  3. Debe haber participación activa de la sociedad civil en el proceso, porque son los ciudadanos los que confieren legalidad y legitimidad al accionar policial, delegando el uso de la fuerza. Por lo tanto, son ellos quienes definirán que tipo de policía necesitan.

Es necesario añadir que, para comenzar a diseñar un Plan de Reforma, resulta ineluctable considerar dos cuestiones fundamentales: la capacidad operativa, relacionada con la eficiencia y eficacia de la policía; y su responsabilidad democrática, cómo reacciona la institución a la reforma y los mecanismos de control que se implementarán. Así, se podrá contar con mejores mecanismos de fiscalización, tanto sobre la actuación policial en el marco de la Ley y el respeto a los Derechos Humanos, como sobre la eficiencia y eficacia de las acciones e iniciativas desarrolladas, con fuentes de información objetivas para evaluar procesos, resultados e impacto de los planes, programas y proyectos en Seguridad Ciudadana.

Dadas las actuales circunstancias y momento que vive Bolivia, la policía indudablemente es un pilar fundamental en la profundización de la democracia. En ese orden de ideas, este planteamiento recoge las ideas del experto en la policía estadounidense David H. Bayley (2006), cuando describe los elementos esenciales que caracterizan a una policía democrática: aplica la Ley, protege los Derechos Humanos, rinde cuentas y atiende las necesidades de los ciudadanos.

La reforma de la policía boliviana no solo es necesaria para controlar y reducir los índices de criminalidad, sino también para profundizar el Estado de Derecho y la democracia, con miras a un mejor escenario para el desarrollo integral de Bolivia.

“La seguridad es un derecho, garantizador de otros derechos”.

Bibliografía: 

  • Bayley, David H. 1990: Patterns of Policing: A Comparative International Analysis (New Brunswick: Rutgers University Press). 2001. Democratizing the Police Abroad: What to Do and How to Do It (Washington, D. C.: U. S. Department of Justice, National Institute of Justice, Issues in International Crime, http://www.ojp. usdoj. gov/nij).
  • Bayley, D. H. (2006). Changing the guard: Developing democratic police abroad. Nueva York: Oxford University Press.
  • Tudela, Patricio. 2007. “Reforma policial, COP y POP: perspectivas latinoamericanas de aplicación y paradigmas de gestión policial dirigida a la comunidad”. Septiembre. Disponible en http://www.policia.cl/cidepol/biblioteca/paradigmasgestionpolicial. pdf

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*Investigador Invitado de INESAD, amoscosor@gmail.com

Los puntos de vista expresados en el blog son de responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de sus instituciones o de INESAD. 

 

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