Por: Carlos Gustavo Machicado*
En una nota de prensa del 28 de diciembre del año pasado, el Banco Central de Bolivia aclara correctamente al periodista Humberto Vacaflor, quien días antes había publicado un artículo denominado «Años de records», que cuando se analiza la deuda externa de un país, el indicador correcto a ver es el ratio saldo de la deuda externa en proporción al Producto Interno Bruto (PIB). La razón para ver este indicador y no el monto total de la deuda en dólares es que al igual que cuando un individuo solicita un crédito en un banco, lo que al banco le interesa es la capacidad de pago del individuo y no cuánto dinero este solicitando. Por eso es que lo primero que analiza el banco es a cuánto ascienden los ingresos del individuo. No es lo mismo que una persona que gane 50$ se preste 50$ que una persona que gane 100$ se preste los mismos 50$.
Lo mismo sucede con un país, el PIB representa los ingresos del país y por tanto independientemente de cuanto sea la deuda que tenga ese país, lo que importa es que proporción de sus ingresos representa esa deuda. Lógicamente se espera que este ratio sea bajo, pues eso significa que el país produce y vende bienes y servicios que generan un ingreso suficiente para pagar sus deudas sin tener que incurrir en más deuda. Los organismos internacionales manejan diferentes umbrales para definir si la deuda externa de un país es sostenible o no, pero en general se considera que un ratio superior al 50% se podría considerar como insostenible.
Sin embargo, hay un detalle importante detrás de este ratio: El PIB de un país esta medido en la moneda de ese país, es decir el PIB boliviano esta medido en Bolivianos, mientras que la deuda externa puede estar medida en diferentes monedas, dependiendo de cuál sea la moneda a la cual se haya contraído el préstamo. De acuerdo al Banco Mundial (World Debt Tables), del total de la deuda externa pública boliviana, la proporción que se encuentra denominada en dólares ha pasado de un 65% en 2006 a un 92% en 2016. Esto significa que para calcular el ratio antes mencionado, se debe transformar la deuda externa a moneda local usando el tipo de cambio apropiado para cada denominación. Para el año 2016 habría que aplicar el tipo de cambio de Bolivianos a Dólar a casi la totalidad de la deuda externa.
Esto significa que variaciones del tipo de cambio pueden afectar el ratio deuda/PIB. El siguiente gráfico muestra la relación deuda/PIB para el período 2005-2016 tomando en cuenta el dato real (línea negra), manteniendo el tipo de cambio real fijo del año 2005 (línea morada) y simulando una devaluación del tipo de cambio nominal del 10% anual a partir de 2011. Además para no tener que lidiar con muchos tipos de monedas, se asumió que la totalidad de la deuda externa está en dólares.

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central y Udape
Se puede observar que el ratio deuda/PIB el año 2016 era ligeramente superior al 20%, pero si consideramos un tipo de cambio real fijo, este sería de 36%, es decir 16 puntos porcentuales más; y de acuerdo a la simulación, con una devaluación del 10% anual a parir del 2011 se habría igualado este ratio del 36% el año 2016. Ciertamente en todos los casos el país sigue siendo sostenible en cuanto al manejo de su deuda, pero el mensaje que surge de este ejercicio es que la apreciación cambiaria que ha experimentado la economía boliviana ha ayudado de manera importante a mantener este ratio en niveles bajos, lo que significa que una devaluación real, promovida por una devaluación nominal haría que Bolivia se acerque más rápidamente al umbral de insostenibilidad de deuda.
*Investigador Senior de INESAD, cmachicado@inesad.edu.bo. Las opiniones expresadas en los artículos del Blog Desarrollo Sobre la Mesa pertenecen a los autores y no necesariamente reflejan la posición oficial de la Fundación INESAD.
Desarrollo Sobre la Mesa Debatiendo abiertamente temas críticos sobre el desarrollo de Bolivia


Esto estaría mostrando también que es el 36% y no el 20% el más cercano a la realidad que vive el pais. Al no reflejar esta realidad no estamos mostrando el verdadero riesgo y la sostenibilidad de la deuda externa pública boliviana.