Necesidad de una Teoría

Osvaldo NinaLas contradicciones entre los objetivos de las políticas públicas actuales y los principios fundamental es de la Constitución Política del Estado están evidenciando la necesidad de una teoría de desarrollo o transformación, especialmente en la dimensión económica. La práctica ha videnciada que contar con una teoría puede definir lineamientos estratégicos para la organización del Estado y lograr la coherencia entre las políticas públicas tanto en el corto como en el largo plazo.

El Plan Nacional de Desarrollo, por ejemplo, describe el modelo de transformación económica y social; sin embargo, la ausencia de una teoría ha impedido la construcción de un modelo económico coherente para el logro del Vivir Bien. Esto explica porque las políticas económicas del gobierno actual  no reflejan una visión de desarrollo integral, evidenciando que estas medidas  no están siendo elaboradas con un enfoque holístico, sino están reproduciendo prácticas liberales con énfasis tecnocrático y macroeconómico.

Por otro lado, se observa que la instancia encargada de la  elaboración, seguimiento y evaluación del Plan de Desarrollo Económico y Social no está logrando posesionar una visión de desarrollo al interior del sector público ni con los actores de la denominada economía plural. Esta limitación ocasionando que el ciudadano percibida que el conjunto de políticas públicas implementadas durante el proceso de cambio no están construyendo las bases de un modelo económico, social, comunitario y productivo sino están respondiendo a demandas de corto plazo de algunos sectores, con interés que no siempre son similares a los de la sociedad.

Estas contracciones continuarán mientras no se crean espacios e instituciones para discutir y construir las bases teóricas de un modelo de transformación que incorpore los desafíos de una agenda económica alternativa. Actualmente, la ausencia de instituciones académicas comprometidas en la construcción teórica de nuevos modelos de desarrollo obliga a que las instancias públicas deban ser las protagonistas en esta tarea. En ese sentido, algunas de las instituciones públicas, especialmente aquellas encargadas de planificar y coordinar el desarrollo integral del país, deberían realizar o promover investigaciones orientadas a evaluar los planes y programas, considerando tanto sus enfoques de innovación, equidad y armonía con la naturaleza como sus impactos y resultados. Además, deberían promover espacios para mejorar la calidad de las políticas públicas mediante el intercambio de opiniones entre investigadores y hacedores de políticas públicas.

Por consiguiente, mientras las universidades y centros de investigación no propongan  lineamientos de un nuevo modelo de desarrollo alternativo, el Estado deberá ir edificando una organización institucional, donde una parte de esta, se ocupe ir construyendo las bases teóricas de un modelo económico que recupere el valor del pluralismo político, económico, jurídico y cultural. Sin estas instancias, se cometerá el error de continuar con las mismas prácticas liberales para  promover la inclusión social, el desarrollo productivo y la generación de oportunidades y empleo.


* Director Ejecutivo del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD). El autor recibirá con mucho gusto cualquier comentario sobre el artículo, que puede ser enviado al siguiente correo electrónico: onina@inesad.edu.bo

 

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