Bolivia tiene una economía pequeña y abierta y, por lo tanto, su desempeño ha estado estrechamente vinculado a las condiciones imperantes en la economía regional y mundial. Los shocks externos a los que estuvo expuesta la economía, ya sea a través del comercio o de los flujos financieros, han incidido sobre el desempeño de la economía, ya que éstos han determinado la cantidad de recursos externos que recibe el país. Estos recursos los recibe el país por distintos conceptos: exportaciones, transferencias externas oficiales y no-oficiales, inversión extranjera directa (IED) y de portafolio, flujos financieros de deuda pública y flujos financieros recibidos por el sector privado.
El gráfico 1 muestra el vínculo existente entre los flujos externos y el desempeño macroeconómico de Bolivia en los últimos 25 años y presenta la relación positiva que existe entre flujos externos recibidos por el país y la tasa de crecimiento del PIB. Los flujos externos comprenden los ingresos por exportación, transferencias y flujos de capital.
Durante la década de los 90, la economía boliviana creció a una tasa promedio de 4,4%, mientras que los flujos externos tendíeron a aumentar en forma continua. Entre 1994 y 1998 éstos alcanzaron un promedio de 32% del PIB. Entre 1999 y 2005, la tasa de crecimiento se redujo a 2,6% como promedio anual, mientras que los flujos de recursos externos, entre 1999 y 2003, permanecieron estancados en 32% del PIB. A patir de 2006, la tasa de crecimiento se acelera nuevamente, a 4,6% en promedio para el periodo 2006-2009, y a 5,7% para el periodo 2010-2014. Los flujos externos comenzaron a incrementarse en 2004, alcanzando un promedio de 53,3% del PIB para el periodo 2004-2010, y de 43,3% del PIB para el periodo 2011-2013.
Además de los cambios en los montos de flujos externos recibidos por el país durante este periodo, se han producido cambios importantes en la composición de estos flujos.
El gráfico 2 muestra los hechos estilizados más importantes sobre el comportamiento de los flujos de recursos externos que recibió la economía boliviana. Este comportamiento ha incidido sobre el desempeño de la economía durante este periodo:
- Los ingresos de exportación durante los 90 y primeros años de los 2000 se mantuvieron por debajo del 20% del PIB. Con la bonanza de los precios internacionales, los ingresos por exportaciones llegaron a representar hasta un 40% del PIB en promedio entre 2006 y 2013.
- La salida de flujos financieros privados ocurrida durante 1999 y 2003, tuvo un efecto importante sobre el desempeño de la economía nacional, así como, el ingreso de recursos externos por IED recibidos entre 1994 y 2002, debido a las reformas estructurales sectoriales ejecutadas en la década de los 90, como es el caso de la capitalización de las empresas públicas.
- Las transferencias externas oficiales y no oficiales a partir de la segunda mitad de los 2000, también incidieron sobre el comportamiento de la economía. Sobresale el alivio de la deuda multilateral con la que se benefició el Estado boliviano en los años 2006 y 2007, el cual fue contabilizado como una transferencia en la balanza de pagos. También contribuyó a aumentar el nivel de transferencias, las remesas que envían los bolivianos que trabajan en el exterior, a sus familias que residen en Bolivia. Estas transferencias representan entre un 4% y 5% del PIB.
En conclusión, la economía boliviana es extremadamente sensible al comportamiento de su sector externo, el cual depende de las condiciones imperantes en la economía mundial y regional. Por este motivo, es de esperar que un cambio en las condiciones externas, tenga un efecto importante sobre la economía. Una caída en la demanda externa, se traducirá en menores ingresos del exterior, lo que seguramente afectará la demanda interna.
* El autor es investigador senior de INESAD, Ph.D. en economía, lcjemio@inesad.edu.bo
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