Turbulencia Económica

CG MachicadoHace años que la economía de los Estados Unidos asombraba por la robustez de su crecimiento, resistiendo la subida de los precios del petróleo y el histórico déficit en cuenta corriente. Sin embargo, esta fortaleza parece haber llegado a su fin de la mano de una fuerte subida de las tasas de morosidad del crédito hipotecario subprime.

La crisis subprime, como se la ha denominado, se origina en los problemas de pago de créditos hipotecarios entregados a personas de alto riesgo. Por tratarse de créditos con mayor riesgo, el interés asociado es más elevado que en los préstamos personales y las comisiones de los bancos y entidades financieras son considerablemente mayores.

Por otro lado, como el mercado financiero norteamericano es altamente sofisticado y la deuda hipotecaria puede ser objeto de venta y transacción mediante compra de bonos o títulos de crédito, estas hipotecas subprimepodían ser retiradas del pasivo del balance de la sociedad concesionaria transferidas a fondos de inversión o planes de pensiones.

El problema surgió cuando las entidades financieras desconocieron realmente el riesgo asumido y cuando se confió en que la sola plusvalía de la propiedad era garantía del pago de los compromisos adquiridos.

La crisis hipotecaria de este año se desató cuando los inversionistas lograron identificar señales de alarma: el alza progresiva de la tasa de interés impuesta por la Reserva Federal y el consiguiente aumento de las cuotas de estos créditos hicieron aumentar la tasa de morosidad y el nivel de ejecuciones.

A fin de paliar la crisis, la Reserva Federal, recortó las tasas de interés de 4.25% a 3.5% primeramente y luego a 3%, siendo el nivel más bajo desde 2005. El objetivo de esta medida es claramente inyectar una mayor liquidez al mercado a fin de estrechar los diferenciales de los activos de referencia y permitir emisiones de obligaciones respaldadas con activos. Todo esto con el objeto, claro esta, de estimular la economía.

¿Cómo afecta esto a Bolivia?

Existen tres canales por los cuales, la crisis subprime podría afectar la economía Boliviana: el de los precios de intercambio, el valor de las exportaciones y el mercado financiero, siendo este último talvez el menos importante.

Bolivia exporta el 11% del total de sus exportaciones a EEUU. En tiempos de recesión, ese valor se reduciría generando un efecto directo e indirecto sobre los precios. Uno podría pensar que este problema se podría corregir o aminorar incrementando las exportaciones hacia otros países, sin embargo, el efecto de la crisis estadounidense impactará en otras economías, que también destinan gran número de exportaciones a ese país. Así se produciría una reacción en cadena que, entre otras consecuencias, reduciría el requerimiento de exportaciones bolivianas hacia esos países.

Ciertamente la diversificación exportadora actuaría como un seguro ante el incierto panorama mundial, pero este no es el caso de Bolivia. En la medida que el Brasil, uno de los pocos y principales mercados de exportación, se vea afectado, esto podría reducir las exportaciones de gas o el valor de las mismas, con la consecuente caída del valor de nuestras exportaciones y por ende del valor de nuestro PIB.

Asimismo, tomando en cuenta que la Renta Dignidad va a ser financiada con recursos provenientes de la venta de gas, es probable que los mismos se vean disminuidos con la consecuente presión sobre otras fuentes de financiamiento y un efecto adverso sobre el presupuesto fiscal.

Actualmente, las pérdidas reconocidas por el aumento de la morosidad del crédito subprime se sitúan alrededor de los 70 mil millones de dólares. Sin embargo, el verdadero temor reside en el impacto que estas pérdidas pueden tener sobre el funcionamiento de los mercados financieros y la capacidad crediticia de los bancos: es el temor a un credit crunch, una contracción de la oferta de crédito que podría afectar la inversión empresarial y el consumo de los hogares en EEUU. Si consideramos que gran parte de las exportaciones de China y un importante volumen de servicios en EEUU son provistos por la India, claramente estos países se verían afectados con la consecuente caída también en sus importaciones. China al ser un gran comprador de minerales, reduciría su demanda haciendo que el precio de los mismos disminuya. Esto significaría que el valor y el volumen de las exportaciones mineras también caería lo que afectaría adversamente a nuestro PIB.

Son pocas las empresas Bolivianas que exportan a EEUU y además cotizan en Bolsa. Por ende la caída en las utilidades de las mismas como consecuencia de la caída en los términos de intercambio no sería significativa. De hecho, se puede afirmar que los efectos vía mercado financiero serían prácticamente nulos.

¿Y en cuánto tiempo se verá este efecto?

El alcance de la crisis no es inmediato sino tardío, pues mientras Estados Unidos atraviesa una mala racha, en nuestro país la situación es aparentemente buena, pero lo más probable es que en los próximos meses se empiecen a sentir estos efectos. Una primera señal sería la caída en las remesas que envían los Bolivianos en el extranjero con la consecuente caída en la Demanda Interna. Esto podría tener efectos beneficiosos en términos de la inflación, pues esta se reduciría.

Por otro lado el diferencial de tasas de interés entre Bolivia y EEUU podría incentivar el ingreso de dólares a la economía con la consecuente apreciación del tipo de cambio. De hecho la continua perdida de valor del dólar sigue generando presiones hacia una mayor depreciación de dicha moneda, por lo que el Boliviano se seguirá apreciando en los próximos meses.


(*) Researcher at the Institute for Advanced Development Studies, La Paz, Bolivia. The author happily receives comments at the following e-mail: cmachicado@inesad.edu.bo .


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