Por Osvaldo Nina *
Las estadísticas sobre crecimiento económico están mostrando que nuestro país será uno de los cinco países con las tasas más altas de América Latina y El Caribe. En los próximos dos años, se prevé que el crecimiento anual fluctué entre el 4,7% al 5%. Por otro lado, según fuentes oficiales, nuestra economía tuvo un crecimiento del 5,2% durante la gestión 2012, que la sitúa entre las tres primeras economías con mejor desempeño económico.
Estas cifras están mostrando que estamos dentro de la senda correcta en la mejora de la calidad de vida de población. Sin embargo, para que la prosperidad sea sostenida, se requiere superar la barrera del 6% en el corto plazo y promover un crecimiento económico por encima de esta tasa en el medio y largo plazo. Durante el período 2006-2012, por ejemplo, con un crecimiento anual promedio de 4.8%, sólo hemos logrado duplicar el ingreso per cápita.
Frente a esta realidad, debemos preguntarnos ¿Por qué no superamos la barrera del 6%? Muchos especialistas señalan que la principal causa es la baja tasa de inversión de la economía. Durante los últimos quince años, la tasa de inversión no ha sido superior al 20% respecto al PIB; es más, durante el período 2006-2012, la tasa anual de inversión promedio fue sólo del 17%. No obstante, se observa que la inversión pública fue bastante dinámica: el monto de ejecución se ha incrementado en seis veces respecto al 2005, significando una inversión anual promedio de aproximadamente dos mil millones de dólares estadounidenses durante el período 2006-2012. Entonces, por qué estos recursos públicos no están generando mayor valor agregado en nuestro país. Leer Más »
Desarrollo Sobre la Mesa Debatiendo abiertamente temas críticos sobre el desarrollo de Bolivia

La tasa de inversión privada se ha mantenido casi constante durante los últimos tres años, alrededor de siete puntos porcentuales en relación al PIB. Incluso, al analizar su evolución en términos de dólares estadounidenses corrientes, se evidencia que los montos se han estancado al compararlos con los observados en el período 2004-2008, cuando la inversión privada se triplica.