Recuerdo que hace unos diez años la radio en Bolivia pasaba un comercial que decía algo así: «Si no luchamos contra la piratería intelectual la próxima música que escucharemos será … (cinco segundos de silencio).» Realmente asustaba. En Estados Unidos y Europa la cantaleta era – y sigue siendo – la misma: «¡Te estamos observando! La piratería es un crimen.» O el famoso: «Si no le permites a tus hijos robar un helado, ¿por qué les permites bajar canciones de Internet?»
La cruzada antipiratería es global e inagotable. Millones de dólares se gastan anualmente en ella. De tanto repetirla, además, se ha convertido en una verdad incuestionable. De esas verdades en las que todos parecemos estar de acuerdo y ya ni nos preguntamos si en realidad lo son. Copiar discos, videos o libros es malo. Eso ya nadie se atreve a negarlo. Si la campaña antipiratería no ha logrado eliminarla del todo, sí que ha logrado instalarse en lo más profundo de nuestras conciencias.
Desarrollo Sobre la Mesa Debatiendo abiertamente temas críticos sobre el desarrollo de Bolivia