
Qué tienen de común dos países culturalmente diferentes, geográficamente lejanos y económicamente disímiles? Pues al parecer mucho y al final poco: En 1948 nacía la República independiente de Corea del Sur. Era uno de los países más pobres del mundo, confrontado con retos mayores: falta de recursos naturales, régimen dictatorial y la división de su sociedad en dos Coreas culturalmente iguales, pero políticamente diferentes.
1952: La Revolución agraria en Bolivia daba paso a un nuevo Estado donde los ciudadanos adquirían más derechos, se consolida el gobierno del pueblo, se disuelve la propiedad feudal de la tierra y se nacionalizan las minas, con los que se da inicio a la era del estaño.
Desarrollo Sobre la Mesa Debatiendo abiertamente temas críticos sobre el desarrollo de Bolivia
A principios del Siglo XX el Presidente de Costa Rica José Figueres Ferrer dijo una frase célebre para explicar la importancia del café en la economía de ese país: «¡El mejor Ministro de Hacienda es una buena cosecha de café!». Si bien el café no es relevante para la economía boliviana ni para las finanzas públicas, si lo es la producción y exportaciones de gas natural, de las cuales la economía boliviana y las finanzas públicas se han vuelto crecientemente dependientes. El comportamiento del precio internacional del petróleo, que determina a su vez el precio del gas natural que recibe el país, tiene una incidencia decisiva sobre el balance fiscal del sector público (ver Gráfico 1).
La búsqueda de soluciones innovadoras para superar los obstáculos críticos para el desarrollo sostenible requiere examinar los avances no sólo de la economía sino de otras ciencias o ampliar el alcance del análisis económico a otras dimensiones. Una de las ramas de la economía que está contribuyendo con esta tarea es la economía de comportamiento o «behavioral economics», que está realizando enormes avances para analizar la conducta de la personas