El clima de negocios supone las características del entorno económico, político, institucional y social de un dado país que pueden incentivar o desmotivar el desarrollo productivo vía el crecimiento empresarial.
En el año 2017, el Banco Mundial (2017)[1] realizó una encuesta a 364 firmas formales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, con cinco trabajadores o más. El objetivo fue recolectar información sobre el clima de negocios; además de indagar ciertas características e indicadores de desempeño de las firmas.
La encuesta investigó los siguientes obstáculos relativos al clima de negocios: acceso a las finanzas; acceso a la tierra; licencias comerciales y permisos; corrupción; tribunales; crimen, robo y disturbios; regulaciones aduaneras y comerciales; electricidad; fuerza laboral con educación inadecuada; regulaciones laborales; inestabilidad política; prácticas del sector informal; administración tributaria; tasas impositivas; y transporte.
El Gráfico 1 presenta los siete mayores obstáculos relativos al clima de negocios apuntados por las empresas en Bolivia, y contrasta con aquellas de América Latina y el Caribe. El 23% de las empresas en el país consideró que el mayor obstáculo son las “prácticas del sector informal”; lo que responde -como es ya conocido- a los elevados costos de formalidad que promueven inequidades entre los que pagan y los que no pagan al momento de competir en el mercado interno. La “administración tributaria” y las “tasas impositivas” son señaladas en el segundo y tercer lugar, respectivamente, con porcentajes de 13% y 12%.
Gráfico 1: Siete Mayores Obstáculos del Clima de Negocios en Bolivia y Comparación con América Latina, 2017.
Fuente: Elaboración propia con base a datos del Banco Mundial (2017)
En contraste, en América Latina y el Caribe el obstáculo más importante está asociado al “acceso a financiamiento”, ya que es apuntado por el 15% de las empresas. Las “prácticas del sector informal” son también relevantes para algunas firmas, aunque el porcentaje es mucho menor que para el caso de Bolivia (13%). En tercer lugar se sitúa la “fuerza de trabajo con educación inadecuada” con el 12% de respuestas.
Un aspecto interesante al evaluar el clima de negocios es que la relevancia de los factores difiere por tamaño de empresa. El Gráfico 2 muestra que para las firmas entre 5 a 99 trabajadores el mayor obstáculo son las “prácticas del sector informal”. Para aquellos que cuentan con 5 a 19 empleados, la política y la gestión tributaria se constituyen también en factores que entorpecen el desempeño empresarial, mientras que para las que se sitúan entre 20 a 99 trabajadores, la “corrupción” y las “regulaciones laborales” limitan su crecimiento.
Gráfico 2: Tres Mayores Obstáculos del Clima de Negocios en Bolivia por Tamaño de Empresa, 2017.(En porcentaje).
Fuente: Elaboración propia con base a datos del Banco Mundial (2017)
En el caso de las empresas grandes -con 100 o más empleados- el 42% señala que las “regulaciones laborales” son el obstáculo más importante en materia de clima de negocios, mientras que la “administración tributaria” queda en segundo lugar (24%) y las “tasas impositivas” en tercero (11%).
En resumen, la información muestra que Bolivia se destaca por una competencia desleal asociada al sector informal, y que aún se agrava por el peso institucional vía cargas tributarias, laborales y escenarios de corrupción. Estos factores serían los principales obstáculos para el desempeño productivo-empresarial formal.
*Directora ejecutiva e investigadora Senior de INESAD, bmuriel@inesad.edu.bo. Las opiniones expresadas en los artículos del Blog Desarrollo Sobre la Mesa pertenecen a los autores y no necesariamente reflejan la posición oficial de la Fundación INESAD.
Referencias:
[1] World Bank (2017). Enterprise Survey: Bolivian Country Profile. Washington DC: International Bank for Reconstruction and Development, The World Bank Group.
En las dos últimas décadas, la economía boliviana ha pasado de un periodo de escasez de recursos externos (2000-2003) a un periodo de bonanza externa (2004-2012) y a un periodo de desaceleración y menor disponibilidad de recursos externos (2013-2017). Los ciclos económicos, han tenido un impacto significativo sobre el balance externo de la economía, medido éste por el balance en cuenta corriente de la balanza de pagos (CC). La balanza en CC pasó de un periodo de continuos déficits, a uno de continuos superávits durante el periodo de bonanza externa, y nuevamente a un periodo de déficits una vez el super-ciclo de materias primas había llegado a su fin. Este comportamiento cíclico del balance externo tuvo un efecto directo sobre la acumulación y des-acumulación de reservas internacionales y deuda externa por parte de Bolivia.
Como puede observarse en el gráfico 1, antes de la bonanza la economía boliviana se caracterizaba por tener continuos déficits externos, elevada deuda externa y bajo nivel de reservas internacionales. Durante el periodo de bonanza externa, la posición externa se modificó sustancialmente, y la cuenta corriente pasó a mostrar significativos superávits que en promedio alcanzaron a US$ 1.800 millones para el periodo 2006-2012. Durante este periodo, las reservas internacionales del Banco Central aumentaron de US$ 1.714 millones en 2005 a US$ 13.926 millones en 2012, equivalente a un incremento promedio anual de US$ 1.745 millones. A su vez, la deuda externa se redujo sustancialmente en los años 2006 y 2007, gracias a los programas de reducción de deuda con organismos multilaterales del cual se benefició el país y que fueron negociados en su totalidad antes de 2006. El stock de deuda externa bajó de US$ 4.942 millones en 2005 US$ 2.208 en 2007. Durante el resto de los años de bonanza (2008-2012), el stock de deuda aumentó en alrededor de US$ 400 millones por año, hasta llegar a US$ 4.196 millones en 2012.
Gráfico 1
Reservas internacionales, deuda externa y balance externo en Bolivia (millones US$)
Fuente: elaborado en base a información del BCB
A partir de 2013, en el periodo de la post-bonanza, el balance externo positivo se reduce sustancialmente en 2013 y 2014, y pasa a presentar balances negativos considerables para el periodo 2015-2017. Durante este último periodo el déficit en CC alcanza en promedio a US$ 2.000 millones. Como era de esperar, el déficit externo se ha traducido en una caída de reservas internacionales y en un mayor endeudamiento externo. Las reservas caen de US$ 15.123 millones en 2014 a US$ 9.934 millones en 2017. La deuda externa pública por otro lado aumenta de US$ 4.195 millones en 2012 a US$ 9.428 millones en 2017.
El gráfico 2 presenta la misma información del gráfico 1, pero las reservas internacionales y la deuda externa ahora son expresados en términos de flujos anuales. Puede observarse con mayor claridad que durante la bonanza, los superávits en CC se tradujeron en una acumulación casi equivalente de reservas internacionales, mientras que en periodo post-bonanza, los elevados déficits externos causaron una caída casi equivalente de reservas en 2015 y 2016, y un aumento de la deuda externa. A pesar del elevado déficit externo las reservas no cayeron en 2017, ya que ese año el déficit fue financiado fundamentalmente con mayor endeudamiento externo. Es absolutamente claro que esta situación de elevado déficit externo no es sostenible en el mediano y largo plazo, ya que eso implicaría una continua pérdida de reservas internacionales y/o un aumento de la deuda externa.
Gráfico 2
Flujos de reservas internacionales, deuda externa y balance externo en Bolivia (millones US$)
Fuente: elaborado en base a información del BCB
Dado que los superávits y déficits externos (en CC) son los causantes de la acumulación y des-acumulación de reservas internacionales y de deuda externa, es importante e interesante analizar cuál es su origen en base a los equilibrios internos de los sectores público y privado. Para este efecto, vamos a utilizar el balance ahorro—inversión de la economía, es decir:
(1) S(I) + S(E) = I
Donde: S(I)es el ahorro interno, S(E)es el ahorro externo e Ies la inversión.
Desagregando por una parte S(I) entre ahorro público [S(g)] y ahorro privado [S(p)], y por otra entre inversión pública [I(g)] e inversión privada [I(p)], y reordenando la ecuación se obtiene el balance ahorro—inversión de la economía como:
(2) [S(g)-I(g)] + [S(p)-I(p)] = -S(E)
Es decir:
Balance Gobierno + Balance Privado = –Balance Externo
El gráfico 3 presenta la ecuación (2) para los 3 periodos descritos anteriormente. Como puede observarse, en el periodo previo a la bonanza externa, el déficit externo básicamente era generado por el déficit del sector público (SPNF), mientras que el sector privado mostraba superávits que fueron aumentando a medida que los efectos de la bonanza externa comenzaron a sentirse en la economía boliviana con mayor intensidad. Durante este periodo, el déficit del SPNF tendió a reducirse debido a los efectos de la bonanza y a partir de 2005, debido a la creación del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que le permitió al Estado boliviano captar un mayor porcentaje del excedente de hidrocarburos.
Gráfico 3
Equilibrios internos y externo en Bolivia (porcentaje del PIB)
Fuente: elaborado en base a información del MEFP, BCB e INE
Durante el periodo de bonanza externa, los superávits de los sectores públicos y privados se tradujeron en superávits significativos en cuenta corriente de la balanza de pagos, superiores a 11% del PIB para el periodo 2006-2008. El superávit externo se redujo transitoriamente en 2009, como resultado de los efectos de la crisis financiera mundial de 2008, que afectaron los precios de las materias primas y redujeron los ingresos externos y fiscales. En 2009, el superávit en CC de la balanza de pagos fue de 4,3% del PIB, explicado en su totalidad por el superávit privado (4,2% del PIB), ya que el superávit del SPNF para ese año fue de solo 0,1% del PIB. En los años siguientes, el superávit externo se recupera nuevamente debido nuevamente a la recuperación de los superávits del sector privado, mientras que el superávit del sector público se sitúa en alrededor de 1% del PIB en promedio para ese periodo.
En el periodo post-bonanza, como se analizó anteriormente, el balance externo se tornó deficitario, especialmente para el periodo 2015-2017, donde el déficit en CC de la balanza de pagos se sitúa en 6.0% del PIB en promedio. Como puede observarse en el gráfico 3, este déficit es fundamentalmente el resultado del déficit del SPNF, que durante este periodo fue en promedio de 7,3% del PIB, por lo que para reducirlo se necesita realizar un ajuste fiscal.
Conclusiones
Los choques externos a los que ha estado expuesta la economía boliviana han generado ciclos de superávits y déficits externos para el país, periodos en los cuales la economía pudo acumular y/o des-acumular reservas internacionales y deuda externa.
Los superávits externos observados durante este periodo se debieron en forma fundamental a los superávits del sector privado, ya que los superávits del sector público, con excepción de 2006, fueron de menor magnitud. Es decir, la acumulación de las reservas internacionales observada durante el periodo de la bonanza se debió principalmente al esfuerzo del sector privado y en menor medida al del SPNF.
De la misma forma, los déficits externos registrados en los periodos previos y posteriores a la bonanza externa, son mayormente atribuibles a los déficits del sector público, por lo que estos déficits son también los causantes de la pérdida de reservas internacionales y del aumento en la deuda externa observados.
En el periodo post-bonanza, la economía ha presentado déficits externos significativos. Dado que esos déficits son principalmente el resultado de los déficits del sector público, es necesario realizar un ajuste fiscal, que traiga el balance del SPNF en línea con la nueva realidad de menores ingresos fiscales y externos que vive la economía boliviana. Es absolutamente claro que la situación de déficit fiscal y externo que se registra en el país en la actualidad no es sostenible en el mediano y largo plazo, ya que eso implicaría una continua pérdida de reservas internacionales y/o un continuo aumento de la deuda externa, situación que complicará sustancialmente el comportamiento futuro de la economía.
*Investigador Senior de INESAD, lcjemio@inesad.edu.bo. Las opiniones expresadas en los artículos del Blog Desarrollo Sobre la Mesa pertenecen a los autores y no necesariamente reflejan la posición oficial de la Fundación INESAD.
9 febrero, 2018Desarrollo, Economía RegionalComentarios desactivados en Las profecías auto cumplidas del autotransporte
Por: Carlos Gustavo Machicado*
El 29 de enero de 2013, hubo también un paro del autotransporte en la ciudad de La Paz, exigiendo un ajuste en las tarifas y reclamando ante una respuesta de la alcaldía basada en una encuesta que hicieron para fijar dichas tarifas. Al respecto escribí un artículo en este blog (Tarifas del transporte en consulta… ¿Qué?), que volviendo a leer, puedo ver que algunas profecías que ahí vertía se han cumplido y es más el problema del autotransporte en la ciudad se ha agravado.
Una conclusión fundamental que llegaba en ese artículo era que fijar las tarifas en base a una consulta, sin tomar en cuenta la oferta y la demanda, lo único que iba a generar era un deterioro en la calidad del servicio de transporte público. Han pasado 5 años y queda claro que los minibuses ofrecen un servicio de pésima calidad y los micros y colectivos con placas de tres dígitos, peor.
En unanota de prensa del 28 de diciembre del año pasado, el Banco Central de Bolivia aclara correctamente al periodista Humberto Vacaflor, quien días antes había publicado un artículo denominado«Años de records», que cuando se analiza la deuda externa de un país, el indicador correcto a ver es el ratio saldo de la deuda externa en proporción al Producto Interno Bruto (PIB). La razón para ver este indicador y no el monto total de la deuda en dólares es que al igual que cuando un individuo solicita un crédito en un banco, lo que al banco le interesa es la capacidad de pago del individuo y no cuánto dinero este solicitando. Por eso es que lo primero que analiza el banco es a cuánto ascienden los ingresos del individuo. No es lo mismo que una persona que gane 50$ se preste 50$ que una persona que gane 100$ se preste los mismos 50$.
15 noviembre, 2017Fiscal, MacroeconomíaComentarios desactivados en Ciclicidad de los gastos fiscales en Bolivia y el mundo
Por Beatriz Muriel H., Ph.D*
Los gastos fiscales pueden aumentar en el tiempo de manera pro-cíclica, a-cíclica, o contra-cíclica; es decir, acompañando el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), estando al margen de esta dinámica, o yendo en sentido contrario.
18 septiembre, 2017Desarrollo, MacroeconomíaComentarios desactivados en Innovación, producto y productividad en Bolivia
Por: Carlos Gustavo Machicado*
El paper de Stokey (1995) [1] comienza con las siguientes frases: “El desarrollo de nuevos productos y procesos es claramente el principal factor detrás del crecimiento económico en las economías desarrolladas. Aunque las estimativas de la tasa de avance tecnológico están lejos de ser precisas, no cabe duda que su contribución es substancial. Por tanto, para entender una fuente importante de crecimiento económico, debemos entender cómo se determina el nivel agregado de la actividad innovativa.” En pocas palabras lo que nos dice esta prestigiosa economista es que la innovación tanto de productos como procesos es fundamental para entender el crecimiento económico. A continuación se analiza algunos indicadores para ver en qué estado está la innovación en Bolivia.
En días pasados, el Gobierno anunció que el PIB (Producto Interno Bruto) de Bolivia creció en 3,34% el primer trimestre de 2017 con relación al 2016. En particular, el Ministro de Economía y Finanzas señaló que “el crecimiento económico boliviano está siendo sostenido por la demanda interna”, donde destacó el desempeño de los sectores agropecuario (8,6%) y construcción (7,2%). En contraste, los rubros con un incremento negativo fueron hidrocarburos (-14,1%) y minería (-1,6%)[1].
22 junio, 2017MacroeconomíaComentarios desactivados en ¿Cuánto ha progresado Bolivia en los últimos años?
Por: Carlos Gustavo Machicado*
Las palabras progreso y desarrollo son usadas indistintamente en el lenguaje común, y son pocas las personas que tienen clara la diferencia entre ambos conceptos. Para la Real Academia de la Lengua Española desarrollo es la acción y efecto de desarrollar, que a la vez significa realizar o llevar a cabo algo. Y la definición económica es la evolución de una economía hacia mejores niveles de vida. A su vez, progreso es la acción de ir hacia adelante y no se provee una definición económica para el término.
En un número mayor de países se está calculando el crecimiento real del Producto Interno Bruto usando la metodología de la ponderación encadenada, a diferencia de la metodología de ponderación fija que era el método estándar. Esta metodología consiste en calcular el crecimiento del PIB cada año, calculando previamente el valor real del PIB a precios del año anterior y compararlo con el PIB del año anterior medido a precios corrientes. De esta forma, se mantienen fijos los precios del año anterior, y solamente se comparan las variaciones en las cantidades producidas.
Hace aproximadamente un mes, el Gobierno Boliviano logró colocar bonos por un valor de $us. 1.000 millones en el mercado mundial a un plazo promedio de 10 años y con un cupón de 4.5% anual. Esta colocación, mejoró los cupones alcanzados en colocaciones anteriores (4,87% en 2012 y 5,95% en 2013) y además fue realizada en un contexto de subida de tasas de interés internacionales. Esta emisión mejora los resultados obtenidos en las últimas emisiones de bonos soberanos por Ecuador (9,5%), Argentina (6,8%), Honduras (6,2%), Brasil (6%), República Dominicana (5,95%) y Paraguay (5%) y tiene un cupón muy cercano al conseguido por países con calificación de riesgo “grado de inversión”.